El aeropuerto de Trelew acaba de dar un paso que, hasta hace poco, parecía excepcional en la Argentina: inauguró la sala sensorial pensada para personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), hipersensibilidad sensorial u otras condiciones del procesamiento sensorial. Pero lo más interesante es que ya no se trata de un hecho aislado, sino de una tendencia que empieza a consolidarse en la industria aérea.
El nuevo espacio funciona en el sector de check-in del Aeropuerto Internacional Almirante Marcos A. Zar y fue diseñado para ofrecer un entorno regulado, con iluminación tenue, estímulos controlados y equipamiento específico que ayuda a reducir la sobrecarga sensorial previa al embarque.
Porque si hay algo que un aeropuerto puede ser, es abrumador: ruidos constantes, anuncios por altoparlantes, filas, pantallas, movimiento. Para muchas personas neurodivergentes, ese contexto puede generar ansiedad, crisis o directamente impedir el viaje.
La iniciativa en Trelew forma parte del programa “London Accesible”, el sello con el que London Supply Group busca unificar sus políticas de accesibilidad en aeropuertos, Duty Free Shops y otras unidades de negocio que opera en el país.
Pero el dato clave es que este movimiento no ocurre en soledad.
En 2025, el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini —operado por Aeropuertos Argentina— inauguró el primer espacio sensorial del país, marcando un antecedente fuerte en materia de inclusión aeroportuaria. Ahora, con la incorporación de Trelew, la señal es clara: la accesibilidad sensorial empieza a convertirse en parte de la infraestructura básica del viaje.
Más que una mejora edilicia, lo que está en juego es un cambio de paradigma: reconocer que no todas las personas experimentan el entorno de la misma manera y que el diseño de los espacios públicos también debe contemplar esa diversidad.
Alianza local y expansión en la Patagonia
Para poner en marcha la sala, London Supply trabajó junto a Fundación Ángeles de Cristal, organización dedicada a acompañar a personas con TEA y sus familias. La ONG brindó asesoramiento técnico y capacitaciones al personal, un punto clave para que la experiencia no se limite al espacio físico sino que atraviese la atención integral.
El plan, además, no termina en Chubut. La compañía confirmó que replicará el modelo en los aeropuertos internacionales que opera en: Aeropuerto Internacional de Ushuaia Malvinas Argentinas y el Aeropuerto Internacional Comandante Armando Tola.
Cómo funciona la sala
El aeropuerto recomienda avisar previamente al personal de la terminal o de la aerolínea para facilitar el acceso. Una vez identificada la necesidad, se habilita el uso del espacio y se entrega una credencial con cordón de girasoles —símbolo internacional de discapacidades no visibles— que permite recibir atención prioritaria durante la estadía en la terminal.
El pasajero y su acompañante pueden permanecer en la sala hasta el momento del embarque y luego acceden con prioridad al control de la PSA, reduciendo tiempos de espera y situaciones de estrés. Este avance se suma a otras mejoras recientes en la terminal de Trelew, como la habilitación de un lactario en sala de embarque, ampliando la mirada sobre el bienestar de las familias que viajan.
Como sintetizó María Taratuty, directora de Sostenibilidad y Comunicación Estratégica de London Supply Group: el desarrollo solo tiene sentido cuando incluye.






