Cuando decir verde ya no alcanza: Lufthansa revisa su comunicación ambiental

La compañía se vio obligada a cambiar la comunicación en sostenibilidad por regulaciones de la Unión Europea.

La aerolínea reemplazará el nombre de su tarifa verde por Impact Fare en un contexto de mayores exigencias regulatorias sobre las afirmaciones ambientales. El cambio refleja un desafío creciente para las empresas: demostrar el impacto de sus iniciativas de sostenibilidad sin recurrir a mensajes que puedan inducir a error.

El Grupo Lufthansa cambiará el nombre de su tarifa Green Fare por Impact Fare. La compañía justificó la decisión en los nuevos requisitos regulatorios para la comunicación ambiental, en un contexto europeo cada vez más estricto frente al greenwashing o ecoblanqueo.

Lanzada en 2023, la tarifa permite a los pasajeros contribuir al financiamiento de iniciativas vinculadas con la reducción y la eliminación de emisiones. El esquema contempla el uso adicional de combustible de aviación sostenible (SAF), equivalente al 20% de las emisiones estimadas en vuelos europeos y al 10% en rutas intercontinentales. El resto de la contribución se destina a proyectos climáticos externos a la aviación, como la reforestación y la captura directa de CO₂.

Según informó la compañía, más de cinco millones de pasajeros ya reservaron esta modalidad. Con el cambio de denominación, Lufthansa busca poner el acento en la contribución de los clientes a la sostenibilidad de la aviación.

La nueva normativa europea de protección al consumidor frente al greenwashing establece restricciones a las afirmaciones ambientales genéricas o no verificadas. El objetivo es evitar que las empresas presenten sus productos o servicios como sostenibles sin contar con fundamentos suficientes. (léase nota Nuevas relgas de Comunicación en Sustentabilidad)

Lufthansa ya había quedado bajo la lupa de las autoridades europeas junto con otras aerolíneas. El año pasado, varias compañías acordaron revisar sus declaraciones ambientales tras una investigación impulsada por denuncias sobre mensajes que podían dar a entender que las emisiones de los vuelos se compensaban mediante pagos adicionales o el uso de combustibles sostenibles.

En un contexto de mayor escrutinio regulatorio, la comunicación de la sostenibilidad ahora también es una cuestión de transparencia y reputación.

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