Europa endurece las reglas para los envases: qué cambia para las empresas

El nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases comienza a aplicarse este 12 de agosto y establece nuevas exigencias sobre diseño, reciclabilidad, materiales y reutilización. La norma impacta también en empresas de países que comercializan productos en el mercado europeo.

Este miércoles 12 de agosto comienza a aplicarse el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés), una normativa que reemplaza el anterior marco europeo sobre residuos de envases y busca reducir la cantidad de residuos generados y acelerar la transición hacia envases más circulares.

La nueva normativa abarca todo el ciclo de vida de los envases y establece requisitos que irán implementándose progresivamente. Entre sus principales objetivos se encuentra que todos los envases sean reciclables para 2030, aumentar el contenido reciclado, limitar el uso de envases innecesarios y promover sistemas de reutilización.

Menos envases y más circularidad

Uno de los cambios centrales es que las empresas deberán avanzar hacia envases que utilicen menos materiales y sean más fáciles de reciclar.

El PPWR también introduce medidas para reducir el espacio vacío innecesario en determinados tipos de envases, promover alternativas reutilizables y establecer requisitos específicos para distintos formatos y materiales.

La lógica detrás de la regulación es modificar el diseño desde el origen: que la sustentabilidad del envase no dependa únicamente de qué sucede con él una vez descartado, sino que sea considerada desde la etapa de diseño y selección de materiales.

La normativa también incorpora restricciones sobre determinadas sustancias. Entre ellas, establece límites para la presencia de PFAS, sustancias químicas utilizadas en algunos materiales por sus propiedades de resistencia al agua y a las grasas. En el caso de los envases destinados al contacto con alimentos, estos límites comienzan a aplicarse a los productos puestos en el mercado después del 12 de agosto de 2026.

El impacto sobre las empresas

Estas nuevas reglas alcanzan a distintos actores de la cadena de valor, incluidos productores, importadores, distribuidores y empresas que comercializan productos envasados dentro de la Unión Europea.

Esto significa que para muchas compañías el packaging pasará a formar parte de la estrategia de cumplimiento ambiental y de gestión de riesgos.

Las empresas deberán prestar mayor atención a la composición de los materiales, la reciclabilidad, el contenido reciclado, la reutilización y la información que acompaña al envase. Algunos de estos requisitos se implementarán de manera progresiva durante los próximos años, por lo que el cumplimiento del reglamento no termina con la entrada en aplicación de este miércoles.

¿Qué significa para las empresas argentinas?

Aunque se trata de una regulación europea, sus efectos pueden llegar a las empresas argentinas a través del comercio internacional.

Las compañías que exportan alimentos, bebidas, cosméticos, productos industriales u otros bienes envasados hacia la Unión Europea deberán analizar si sus envases cumplen con los nuevos requisitos aplicables al producto que comercializan. La regulación establece un marco común para los envases que llegan al mercado europeo, por lo que las exigencias ambientales pueden trasladarse hacia proveedores y productores ubicados fuera del bloque.

Para las empresas argentinas que forman parte de cadenas globales de valor, esto puede significar anticipar cambios en materiales, diseño y documentación, además de trabajar junto con clientes europeos para asegurar el cumplimiento.

En sectores como alimentos y bebidas, donde el packaging tiene un peso significativo en la huella ambiental del producto, la adaptación puede convertirse también en una oportunidad para avanzar en innovación, reutilización y economía circular.

De la gestión de residuos al diseño del producto

El cambio de fondo que introduce el PPWR es que Europa busca dejar atrás un modelo centrado principalmente en la gestión del residuo una vez generado y avanzar hacia otro en el que la prevención y el diseño ocupen un lugar central.

La Comisión Europea plantea que el nuevo reglamento contribuirá a reducir la generación de residuos, aumentar el reciclaje y estimular nuevos modelos de negocio circulares.

Para las empresas, esto implica que la conversación sobre sustentabilidad del packaging ya no estará limitada a una pregunta: ¿se puede reciclar?

La nueva agenda incorpora otras: ¿es necesario utilizar ese envase?, ¿puede reducirse la cantidad de material?, ¿puede reutilizarse?, ¿contiene material reciclado?, ¿está diseñado para permanecer dentro de una economía circular?

Con la entrada en aplicación del PPWR, Europa vuelve a utilizar la regulación como una herramienta para acelerar la transformación de los modelos de producción y consumo. Y para las empresas argentinas que miran al mercado europeo, el mensaje es claro: la economía circular empieza a convertirse en una condición concreta de acceso y permanencia en determinados mercados.

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