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Modernización laboral para una Argentina humana y productiva

Silvia Bulla, Presidente de ACDE y Tomás Rigo, abogado e integrante del Consejo Directivo de ACDE.

(*) Por Silvia Bulla y Tomás Rigo

Después de muchos años de debates, Argentina logró avanzar en la necesaria modernización laboral en Argentina con la aprobación de una reforma largamente discutida. Como toda transformación importante, no estuvo exenta de polémicas y discusiones, las cuales son bienvenidas en el marco de una sociedad democrática. Desde ACDE creemos que este paso puede ser valioso, aunque también deja desafíos relevantes que todavía deben abordarse.

Inspirados en el testimonio de Enrique Shaw y la Doctrina Social de la Iglesia, quienes conformamos ACDE entendemos a la empresa como una “comunidad de personas” que organiza recursos y genera oportunidades de empleo. La empresa es la principal creadora de riqueza en el mundo, donde el trabajo no es una mercancía, sino el medio por el cual la persona se realiza y sostiene a su familia. En palabras de Shaw, un camino para la realización de la trayectoria de vida de las personas.

Creemos en la dignidad del trabajo y fomentamos la responsabilidad de los empleadores para que las relaciones laborales sean sanas y mutuamente beneficiosas. En ese sentido, vemos con optimismo que la nueva ley tenga por objetivo aumentar el empleo registrado y atacar la informalidad, que impide a muchos trabajadores acceder a un proyecto de vida digno.

Porque fomentar la formalidad es promover la previsibilidad en la relación laboral, tanto para el empleado como para el empleador. La nueva normativa aborda ejes técnicos necesarios para la estabilidad: incentiva la formalidad al ofrecer alícuotas diferenciales para nuevas incorporaciones; brinda mayor certeza jurídica al crear el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y simplifica el cumplimiento de la registración laboral.

Al mismo tiempo, creemos que una reforma que aspire al Desarrollo Humano Integral no puede limitarse a estos aspectos. Debe contemplar las nuevas realidades que impactan en la dignidad del trabajador: la necesidad de promover a la familia como célula básica de la sociedad; un sano balance entre vida laboral y personal y, en un contexto de automatización, la implementación de fondos de reconversión laboral para evitar el descarte de quienes pierdan sus tareas ante la tecnología. Sin embargo, estas cuestiones de enorme trascendencia fueron tratadas muy superficialmente en el debate.

Desde ACDE sostenemos que esta reforma es un paso necesario para corregir las distorsiones de la litigiosidad y la informalidad. Sin embargo, instamos a los legisladores y a la comunidad empresarial a no perder de vista que la técnica debe estar al servicio de la persona. Una modernización laboral verdadera será aquella que logre incluir a los excluidos, proteger a las familias y preparar a los trabajadores para el futuro tecnológico con esperanza y dignidad.

* Silvia es Presidente de ACDE y Tomás es abogado e integrante del Consejo Directivo de ACDE.

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