Ley de etiquetado frontal: ¿qué pasa con la donación de alimentos?

ley etiquetado frontal

Por Fiorella Lotti

El 23 de marzo, el Gobierno reguló la llamada “Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos (n°27642), que establece que grandes empresas tienen hasta fines de agosto la posibilidad de cambiar el perfil de los nutrientes de algunos productos o tendrán que aparecer con los octógonos negros en sus paquetes.

Según el texto de la norma, los alimentos y bebidas analcohólicas envasados y comercializados con nutrientes críticos y valor energético superiores a los valores establecidos deben incluir en la cara principal un sello de advertencia indeleble por cada nutriente crítico en exceso. De la misma manera, si contiene edulcorantes o cafeína, el envase debe tener debajo de los sellos la advertencia.

Ahora bien, el artículo 10 de la ley prohíbe “la publicidad, promoción y/o entrega a título gratuito de alimentos y bebidas que contengan al menos un sello de advertencia”.

La Red BDA recibe donaciones de empresas productoras o comercializadoras de alimentos, principalmente de aquellos productos que han salido del circuito comercial y que son aptos para el consumo. Estas donaciones se entregan a organizaciones sociales ubicadas en Capital Federal y partidos del Área Metropolitana de Buenos Aires, que dan de comer a miles personas por día, en su mayoría niños, que no tienen asegurada su alimentación.

“No sabemos cómo afecta esto a nuestra RED ya que la reglamentación de la Ley aún no es clara al respecto. Hemos seguido atentamente el tratamiento legislativo de la Ley y su reglamentación, pero consideramos que es un tema estrictamente de la industria, así como también, de los expertos en salud y nutrición, siendo ellos los mejores asesores”, explica Santiago Ramos, Presidente de la RED Banco de Alimentos.

santiago ramosEntre los objetivos que expresa la ley, se encuentran garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada; dar información nutricional comprensible de los alimentos envasados y bebidas analcohólicas para resguardar los derechos de las y los consumidores; advertir sobre los excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías; y prevenir la malnutrición en la población y reducir las enfermedades crónicas no transmisibles.

Asimismo, y dado el contexto económico y social que atraviesa Argentina, donde según INDEC la Canasta Básica Total (para una familia de cuatro integrantes) es de $99.677,85; y el 37,2% (17,4 millones de personas) es considerada pobre en la Argentina, hablar de restricciones a la alimentación y a las donaciones es, por lo menos, complejo.

La mirada de la industria

Molinos, Danone, Arcor, Mondelez, Granix, Ilolay, son algunos de los grandes donantes de alimentos y productos que recibe Red BDA.

Fundación Danone, por ejemplo, tiene una alianza con la Red a partir de la cual realiza talleres educativos en comunidades de cinco provincias argentinas con el programa “Unidos por un super alimento”. Esta iniciativa consiste en la donación de yogur base y capacitación sobre cómo replicarlos junto con talleres de alimentación saludable, equipamiento de frío y tratamiento del agua. Danone es la compañía de alimentos que más donaciones realiza. Del total, el 60% son yogures que son muy ricos nutricionalmente para la población que la Red alcanza. Además, somos la única compañía que tiene prebióticos en sus yogures, lo cual ayuda a la salud intestinal y digestiva. Sin embargo, hoy por sus componentes intrínsecos y por la materia prima con la que es elaborado va a ser alcanzado por sellos”, explicaron desde la empresa.

Desde la industria de alimentos y bebidas, muchas empresas han solicitado prórroga para analizar e intervenir portafolio y packaging, ya que consideran que el plazo de cumplimento de la normativa es escaso, sobre todo en comparación con otros países de la región como Uruguay y Chile que fue de cuatro años.

Al ser consultadas por Visión Sustentable sobre este tema, varias de las empresas que forman parte de los grandes donantes de alimentos de la RED, prefirieron no hacer comentarios. Sin embargo, indicaron que la normativa presenta muchas aristas de impacto, algunas incongruencias de cara al consumidor y baja probabilidad de que este tipo de etiquetado promueva una alimentación mejor.

Así mismo, indicaron que si bien el espíritu de la ley es positivo también es cierto que plantea incongruencias e inconsistencias en lo que se refiere a alimentos no envasados. Este tipo de alimentos, por ejemplo comidas rápida, al no está alcanzado por la normativa no tendrá ningún tipo de etiquetado.

“Para guiar a la población en alimentación saludable primero tenemos que prestar atención a las tendencias de consumo y lo que el paladar argentino está acostumbrado a consumir. Así mismo, es necesario tener en cuenta la situación en la cual se encuentra el país desde el punto de vista económico y social”, enunciaron desde el sector.

Salud y políticas públicas

En base al último informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), el 42,1% de los niños, niñas y adolescentes que asisten a comedores y merenderos presentan signos de malnutrición: el 39,2% presenta cuadros de malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad) y el 2,9% restante por bajo peso.

Del informe también se desprende, según el Indicador Familiar de Acceso a la Alimentación (Ifal), que el 45% de los hogares debió reducir alguna comida durante el día. A su vez, el 80% redujo el consumo de carnes, el 55% verduras, el 65% las frutas y el 69% los lácteos.

Para María del Carmen López Barros, Profesora de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Favaloro,“la normativa es valiosa y oportuna, teniendo en cuenta las cifras alarmantes de sobrepeso y obesidad en niños/as y adolescentes. Sabemos las repercusiones que esto trae sobre la salud y sobre todo en edades tempranas acrecentando los valores de las enfermedades crónicas no transmisibles”, enfatiza.

Según la licenciada, alimentos como arroz, fideos y harina no estarían incluidos dentro de la valoración para el etiquetado frontal por tratarse de productos sin procesar o mínimamente procesados. En cuanto a yogures y galletitasdependerá del valor nutricional que tenga.

Sin embargo, apunta: “La norma debe ir acompañada de una campaña sobre el significado de los sellos y de su utilidad destinada a consumidores y escuelas primarias y secundarias, focalizando en la población que generalmente es más influenciada por publicidad y marketing para el consumo de productos alimentarios no saludables”.

Respecto al acceso de alimentos saludables por parte de la población vulnerable, la nutricionista considera que “deberíamos preguntarnos si al recibir alimentos ricos en grasas saturadas,azúcares y calorías, esas personas están mejorando su situación alimentaria o empeorándola, lo que abre un debate sobre las políticas alimentarias y sociales en nuestropaís”.

Para López Barros, el problema no esla disponibilidad alimentaria, ya que se producen alimentos más que suficientes, sino el acceso. “La pérdida de poder adquisitivo por causa de la inflación repercute en el acceso a los alimentos de calidad en la población. Deberíamos hacer algo para asegurar que el acceso a alimentos son la leche, queso, huevo, carnes, frutas y verduras frescas, alimentospresentes en nuestras Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPAs) y queno tendrán sellos”, concluyó.

Otro tema a tener en cuenta a partir de esta legislación es que, en Argentina, según un estudio realizado por la Dirección de Agroalimentos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, se estima que se pierden 16 millones de toneladas de alimentos anuales, lo que representa el 12,5% de la producción agroalimentaria del país.

“Desde los Bancos de Alimentos trabajamos fuertemente para evitar el desperdicio de alimentos que están aptos para el consumo humano, y entregarlos a organizaciones sociales vinculadas a los BDA, que colaboran con personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad social”, concluye el Presidente de la entidad.