En un contexto de crisis climática, la articulación entre el sector público, la academia y el privado en el Valle de Uco demuestra que la tecnología y el compromiso vecinal son la llave para “cerrar la canilla” del derroche.
Cuidar el agua en Mendoza es una ley de supervivencia. Por eso, cuando las cifras hablan de 2 millones de metros cúbicos de agua preservados, la noticia escala rápido. Ese es el volumen que el acuífero del río Tunuyán Superior logró retener gracias a un proyecto que une tres puntas clave: el Departamento General de Irrigación (DGI), la UNCuyo y Eco de los Andes.
Un relevamiento técnico detectó que el 45% de estas perforaciones no tenían válvulas de cierre. Es decir, el agua brotaba sin control ni necesidad real, agotando un recurso que hoy vale oro líquido.
La solución parece simple, pero requiere gestión: colocar válvulas de regulación y monitorear el acuífero con rigor científico. Sergio Marinelli, Superintendente de Irrigación, lo tiene claro: “La única forma de administrar bien el recurso es conociéndolo”. No se trata solo de cantidad, sino de calidad y de no caminar solos.
El impacto de este proyecto de gestión hídrica en Mendoza:
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2.000.000 m3 preservados: Para dimensionar, es más del 60% de lo que consume toda la población de Tunuyán en un año.
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Compromiso vecinal: Se distinguió a los habitantes del Valle de Uco que instalaron sistemas de regulación, convirtiéndose en guardianes directos de la cuenca.
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Educación: Cientos de estudiantes ya pasaron por talleres de sensibilización para entender que el agua subterránea es el “ahorro” de las futuras generaciones.
La pata privada del proyecto, liderada por Eco de los Andes, no se queda solo en el apoyo externo. Pablo Abadía, CEO de Eco Aguas y Bebidas Saludables, destaca que la empresa opera bajo un sistema de “cero vuelco”, donde el 100% de los efluentes se tratan y reutilizan. “Toda la operación se realiza con limpieza en seco, sin mangueras”, explica Abadía, un estándar que desafía los manuales tradicionales de la industria.
El puente del conocimiento
Desde la UNCuyo, Gabriela Luquez (Secretaria General del ICA) define este rol como un puente: llevar la ciencia del laboratorio al territorio. En un departamento donde la agricultura y el turismo dependen de cada gota, esta sinergia público-privada marca un precedente de cómo escalar soluciones técnicas con impacto social.
En Mendoza, el agua es vida, pero solo si se la gestiona con inteligencia. Este proyecto demuestra que, cuando el Estado, la empresa y la universidad se sientan a la misma mesa, el resultado fluye y se preserva.






