Laura Gutiérrez, Coordinadora de Comunicación y Comunidad de Unipar, explica cómo la compañía integra la sostenibilidad en la operación y la estrategia. Habla sobre los compromisos de largo plazo, el valor de los reportes, la agenda de diversidad y la necesidad de mantener un diálogo abierto con los distintos públicos.
– En un contexto donde las demandas sociales, ambientales y de negocio se revisan de forma permanente, ¿cómo encuentran el equilibrio?
En Unipar lo entendemos como un proceso transversal. La sostenibilidad no es un área aparte, sino un eje de gestión que atraviesa toda la operación. Trabajamos bajo un modelo de triple impacto: generar valor económico responsable, reducir la huella ambiental y acompañar el desarrollo de las comunidades donde estamos presentes.
Ese equilibrio se sostiene con gobernanza, indicadores y diálogo. Usamos estándares internacionales para medir impactos ambientales y alineamos nuestras metas con los compromisos globales frente al cambio climático. A nivel social, desarrollamos programas locales que nos permiten construir confianza y medir resultados. Nuestros compromisos ESG, presentados en 2022, siguen siendo la hoja de ruta y cada año informamos los avances.
– La agenda de integridad y compliance suele volverse más exigente. ¿Cómo la gestionan en la cadena de valor?
Con un enfoque de cumplimiento proactivo. Tenemos un Código de Conducta y políticas
anticorrupción que alcanzan a equipos, proveedores y socios estratégicos. Sumamos
capacitaciones regulares y evaluaciones de riesgo que nos permiten prevenir desvíos y
consolidar una cultura de integridad.
– Reducir emisiones exige visión de largo plazo, incluso cuando hay que justificar decisiones frente a otras prioridades. ¿Cómo sostienen esos objetivos?
Cuando se tiene una convicción clara, se encuentra espacio para actuar. Para nosotros, todas las organizaciones tienen responsabilidad en el cuidado del planeta. Por eso sostenemos
una estrategia de largo plazo, revisamos y actualizamos objetivos, y corregimos el rumbo cuando es necesario. Lo importante es no perder la dirección y avanzar de manera consistente.
– En materia de inversión social, ¿han ajustado el foco para alinearlo más al negocio?
Nos proponemos generar impacto real y conectado con nuestra identidad industrial.
Trabajamos en forestación, acceso al saneamiento básico y desarrollo local. También respondemos a necesidades emergentes: un ejemplo fueron las crisis de Bahía Blanca en 2023 y 2025. La flexibilidad es clave, pero siempre con el mismo objetivo: contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades.
– Las políticas de diversidad y derechos humanos han cobrado visibilidad, pero también generan distintas lecturas en el debate público. ¿Cambió la manera en que definen, comunican o gestionan estos temas dentro de la empresa?
Entendemos que los temas de diversidad y derechos humanos requieren una gestión cada vez más consciente, activa y coherente. En los últimos años hemos reforzado nuestras
políticas de diversidad e inclusión que abarcan desde la contratación hasta el desarrollo profesional. Implementamos capacitaciones obligatorias sobre nuestro Código de Conducta y buscamos garantizar un entorno laboral diverso y respetuoso. Queremos que estos valores se reflejen también en la relación con proveedores y en los vínculos con las comunidades.
– Los reportes de sostenibilidad suelen ser exigentes. ¿Qué valor les encuentran hoy?
Son una herramienta estratégica. Reflejan resultados, muestran dónde mejorar y sirven como insumo para la toma de decisiones. También son una vía para escuchar a los grupos de interés: la retroalimentación nos ayuda a ajustar y mejorar nuestras estrategias de manera continua.
– Más allá del cumplimiento, ¿qué espacios dentro de la empresa consideran clave para sostener la agenda activa?
Trabajamos con la sostenibilidad como forma de hacer negocios. Este año revisamos la matriz de materialidad y reforzamos la participación de equipos en comités y proyectos. Medimos el impacto de cada acción social y evaluamos anualmente el clima organizacional con la metodología de GPTW. La innovación y la escucha activa son centrales para que los equipos propongan mejoras y encuentren nuevas oportunidades.






