De la estrategia a las decisiones

La sustentabilidad comienza a atravesar inversiones, tecnología, gestión de riesgos, acceso a servicios y financiamiento. Desde actividades tan diferentes como los servicios ambientales, la salud y la industria química, Veolia, SanCor Salud y Unipar cuentan cómo esa integración modifica procesos, suma nuevas variables a la gestión y plantea otras exigencias para las compañías.

La integración de la sustentabilidad al negocio lleva varios años instalada en la agenda empresarial. El cambio empieza a verse cuando esa definición se traduce en decisiones concretas: qué riesgos se incorporan al análisis, cómo se evalúa una inversión, qué información llega a la mesa de decisión, qué tecnología se implementa o qué variables empiezan a pesar en la relación con clientes, inversores y entidades financieras.

Desde sectores con realidades muy distintas, Veolia, SanCor Salud y Unipar muestran diferentes expresiones de ese proceso. En una compañía de servicios ambientales, la discusión atraviesa la gestión de agua, energía y residuos y su impacto sobre la continuidad de las operaciones.

En salud, alcanza al acceso, la prevención y la transformación digital del servicio. En una industria intensiva en procesos productivos, ingresa en las decisiones sobre tecnología,
eficiencia energética, inversiones y estructura de costos.

“Hoy los mercados exigen información confiable, comparable y con el mismo nivel de rigurosidad que los resultados financieros.” -Laura Gutiérrez — Unipar

“Dejamos de evaluar la sustentabilidad al final del camino para convertirla en un criterio de diseño estratégico en cada decisión corporativa”, explica Nora Mosso, Gerenta de Marketing de SanCor Salud Grupo de Medicina Privada. La compañía comenzó a incorporar preguntas vinculadas con impactos, riesgos y oportunidades ASG en proyectos y procesos, una mirada que alcanza decisiones de infraestructura, compras, transformación digital, gestión de residuos patógenos y cadena de valor.

En Unipar, esa incorporación tiene una traducción directa sobre la evaluación de los proyectos. Laura Gutiérrez, Coordinadora de Comunicación y Sustentabilidad, señala que para avanzar deben cumplir tres condiciones: generar un impacto relevante, estar alineados con la estrategia de sustentabilidad y garantizar rentabilidad económica. La compañía vincula este criterio con su ciclo de inversiones destinado a modernización tecnológica, eficiencia energética y competitividad industrial.

Desde Veolia, Victoria Acosta, Gerente Sr. de Relaciones Institucionales y Marketing para Argentina y Uruguay, observa esa integración también en las demandas que recibe de otras
organizaciones. “La sustentabilidad hoy está directamente vinculada con la continuidad del negocio, la reducción de costos, la gestión de riesgos y la competitividad”, afirma.

Riesgos que ya son parte de la operación

La relación entre sustentabilidad y gestión de riesgos aparece con particular claridad cuando las variables ambientales tienen capacidad para alterar una operación.
Veolia menciona entre esos factores la volatilidad energética, el estrés hídrico, la creciente generación de residuos, las exigencias regulatorias y los eventos climáticos extremos. Frente a ese escenario, la compañía observa que sus clientes comenzaron a abandonar abordajes aislados para buscar soluciones que integren
distintos recursos y procesos.

“Agua, energía y residuos forman parte de un mismo sistema operativo”, sintetiza Acosta.

Gestionarlos de manera conjunta implica, según explica, avanzar sobre eficiencia energética, reducción de emisiones, reúso de agua, tratamiento de efluentes,
valorización de residuos y trazabilidad.
La demanda se extiende además a infraestructura crítica — hospitales, industrias, centros de datos y otras operaciones que no pueden interrumpirse— donde el desempeño ambiental comienza a convivir con requerimientos de continuidad y previsibilidad.

“Dejamos de evaluar la sustentabilidad al final del camino para convertirla en un criterio de diseño estratégico en cada decisión corporativa.”
-Nora Mosso — SanCor Salud

En el sector salud, los factores que atraviesan la continuidad del negocio son diferentes. SanCor Salud identifica nuevas demandas vinculadas con prevención, acceso, bienestar y calidad de vida, en paralelo con la transformación tecnológica de los servicios.

“El gran desafío no es solamente atender mejor, sino lograr que las personas puedan vivir mejor”, detalla Mosso. La compañía vincula esa evolución con la necesidad de ampliar el acceso y combinar canales digitales, asistencia remota y atención presencial.

Para Unipar, los riesgos y oportunidades asociados con la sustentabilidad llegan también a la planificación industrial. La modernización de procesos busca disminuir consumo energético y emisiones, al mismo tiempo que modifica eficiencia operativa y costos. En ese marco, la compañía avanza en la reconversión de unidades de electrólisis de Cubatao y Bahía Blanca hacia tecnología de membrana de última generación.

Tecnología: eficiencia, acceso y transformación

La tecnología aparece en las tres compañías asociada a objetivos distintos, pero siempre vinculada con cambios concretos sobre procesos o servicios.
En SanCor Salud, la transformación digital modificó la relación con los asociados. Actualmente, el 85% de las gestiones se resuelve a través de canales digitales, plataformas de autogestión y atención telefónica. A su vez, SanCor Salud en Línea realizó 468.751 consultas médicas virtuales durante el último año.

La compañía relaciona esa virtualización con la posibilidad de reducir barreras geográficas, disminuir traslados y utilizar menos recursos materiales.

La digitalización convive con iniciativas de prevención. Durante el último año, el programa Pausa Preventiva realizó 6.000 chequeos, como parte de una estrategia orientada a incorporar el cuidado y el bienestar antes de la necesidad de atención médica.

En Veolia, la tecnología está asociada en buena medida a la capacidad de medir consumos, detectar desvíos y gestionar recursos en tiempo real. “Medir, monitorear y optimizar en tiempo real ayuda a tomar mejores decisiones, anticipar desvíos y demostrar resultados”, explica Acosta.

Entre los proyectos que desarrolla la compañía se encuentra la aplicación de tecnología para detectar fugas de agua potable, con una recuperación proyectada de alrededor de 500.000 metros cúbicos de agua por año. Durante 2025, además, sus soluciones de
eficiencia energética permitieron a sus clientes ahorrar 2.135 MWh de consumo eléctrico.

Para Unipar, la transformación tecnológica está ligada al proceso industrial. “La evolución tecnológica es el principal habilitador para crecer de manera sostenible”, cuenta Gutiérrez. La compañía vincula la reconversión tecnológica de sus plantas con reducción de consumo energético y emisiones, pero también con mejoras en productividad y estructura de costos.

La transición energética completa esa estrategia. Actualmente, según informa Unipar, el 79% de la energía consumida en sus operaciones globales proviene de fuentes renovables, mientras que en Argentina utiliza gas natural como combustible de transición.

Medir para gestionar, no sólo para reportar

La información ocupa otro lugar central en los tres procesos. Medir impactos, identificar brechas, monitorear resultados y responder a nuevos requerimientos empieza a ampliar la función tradicional del reporte de sustentabilidad.

SanCor Salud lleva más de doce años publicándolo de manera ininterrumpida. Para Mosso, el principal cambio estuvo en su utilización: “Dejamos de hacer un informe anual que ‘contaba lo que hicimos’ para transformarlo en un instrumento estratégico de gobernanza y rendición de cuentas permanente”.

Actualmente, explica, el proceso permite medir resultados bajo estándares internacionales, identificar brechas operativas, trabajar sobre impactos ambientales y establecer nuevas metas corporativas.

Veolia pone el foco en la generación de información durante la propia operación. Las herramientas de monitoreo permiten seguir el comportamiento de recursos y procesos y utilizar los datos para realizar ajustes. La trazabilidad aparece además entre las demandas que la compañía identifica crecientemente entre sus clientes.

En Unipar, la información ASG empieza a vincularse con un universo más amplio de destinatarios. La compañía se encuentra actualizando su materialidad a partir de requerimientos regulatorios de la Comisión de Valores Mobiliarios de Brasil y en línea con los estándares IFRS S1 y S2.

“Hoy los mercados exigen información confiable, comparable y con el mismo nivel de rigurosidad que los resultados financieros”, detalla Gutiérrez. La ejecutiva menciona entre los actores que demandan esa información a inversores, entidades financieras, clientes y
reguladores, interesados en disponer de indicadores para evaluar riesgos, oportunidades y desempeño.

La relación con el sistema financiero incorpora otra capa a esa demanda. Durante el proceso de reporte, Unipar analiza nuevas necesidades de información, incluidas las provenientes de bancos vinculadas con instrumentos de finanzas sostenibles.

Para Gutiérrez, “la transparencia dejó de ser un diferencial para convertirse en una condición indispensable para competir, acceder a financiamiento y construir valor sostenible en el largo plazo”.

De esta manera, las áreas de sustentabilidad empiezan a administrar información que ya no tiene como único destino un reporte anual. Los datos intervienen en procesos de gestión, requerimientos regulatorios, análisis financieros y conversaciones con actores que tradicionalmente se relacionaban con otras áreas de las compañías.

Una agenda que cruza cada vez más áreas

La ampliación de interlocutores también se observa hacia adentro de las organizaciones.
SanCor Salud menciona la incorporación de criterios ambientales, sociales y éticos en infraestructura y compras y en la relación con proveedores y prestadores. La compañía trabaja sobre indicadores para identificar impactos, riesgos y oportunidades en proyectos que exceden el ámbito específico de sustentabilidad.

En Unipar, la integración alcanza áreas vinculadas con operaciones, inversiones, energía, información financiera y regulación. El reporte funciona, según Gutiérrez, como una herramienta para identificar brechas, realizar benchmarking sectorial y fortalecer decisiones con información más robusta.

En Veolia, la conexión entre desempeño ambiental y operación se extiende también a sus clientes. Durante 2025, además del ahorro energético generado mediante sus soluciones, la compañía informa que trató el 80% de los solventes residuales de la industria automotriz de la provincia de Buenos Aires y reutilizó más de 6.200 metros cúbicos de agua en sus propias operaciones.

Los recorridos son diferentes. También lo son los puntos de partida y las exigencias de cada actividad. La medicina privada incorpora acceso y prevención; los servicios ambientales trabajan sobre recursos que condicionan directamente las operaciones de sus clientes; y la industria química suma a la agenda variables de inversión, tecnología, regulación y financiamiento.

En los tres casos, las entrevistas muestran una gestión de la sustentabilidad que empieza a
relacionarse con áreas, decisiones y actores que exceden su perímetro tradicional. La
información ASG se cruza con Finanzas; los riesgos ambientales ingresan en la conversación operativa; la tecnología combina eficiencia con reducción de impactos; y las inversiones comienzan a evaluarse a partir de más de una variable.

Para quienes gestionan estas agendas dentro de las compañías, ese recorrido implica también una ampliación del trabajo: producir información cada vez más rigurosa, conversar con nuevas áreas y traducir los objetivos de sustentabilidad en variables capaces de incorporarse a decisiones concretas del negocio.

Exit mobile version