“Competitividad y sustentabilidad son dos caras de una misma estrategia”

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Federico Amos, CEO de ArcelorMittal Acindar.
Federico Amos, CEO de ArcelorMittal Acindar, analiza la transformación de la industria siderúrgica frente a una agenda que combina descarbonización, circularidad, innovación y nuevas exigencias de los mercados. Para la compañía, producir con menor impacto ya no constituye una agenda paralela, sino una condición para sostener la competitividad.

La siderurgia atraviesa una transformación que excede las demandas regulatorias.
La necesidad de reducir emisiones, mejorar la eficiencia energética y fortalecer la circularidad convive con clientes que ya no evalúan únicamente la calidad y el costo del acero: también observan cómo fue producido, cuál es su huella ambiental y qué estándares respaldan su fabricación.

ArcelorMittal Acindar trabaja con objetivos globales en materia de descarbonización,
eficiencia energética, seguridad, economía circular y desarrollo de las personas. Su aplicación, sin embargo, debe contemplar las particularidades del contexto argentino y las necesidades de sus clientes, comunidades y cadena de valor.

En conversación con Visión Sustentable, su CEO, Federico Amos, plantea que el futuro de la industria dependerá de su capacidad para avanzar al mismo tiempo sobre tres dimensiones: competitividad, reducción de emisiones y generación de valor para los clientes.

—¿Qué lugar ocupa hoy la sustentabilidad en la industria siderúrgica?

—Es uno de los grandes motores de transformación de la industria en general y de la siderúrgica en particular. Ya no puede pensarse como una agenda paralela ni como una respuesta a exigencias regulatorias. Forma parte de la manera en que las compañías generan valor, se diferencian y construyen resiliencia para el futuro.

En nuestro caso, competitividad y sustentabilidad son conceptos inseparables. Ser más eficientes en el uso de la energía, optimizar recursos, reducir emisiones, innovar en procesos y desarrollar productos que respondan a nuevas demandas del mercado fortalece
nuestro desempeño económico, ambiental y social.

—¿Cómo se adapta una estrategia global a la realidad argentina?

—Tenemos objetivos claros a nivel global, pero la manera de alcanzarlos debe contemplar la realidad de cada país. En la Argentina implica gestionar en un contexto desafiante y cambiante, sin perder de vista el largo plazo.

Cada inversión, cada mejora de proceso y cada proyecto de innovación buscan fortalecer nuestra competitividad y, al mismo tiempo, generar impactos positivos desde el punto de vista ambiental y social. La clave está en combinar una visión global con un conocimiento profundo de las necesidades locales.

—¿Qué hace del acero un material circular?

—La circularidad es una de las grandes fortalezas del acero. Es un material que puede reciclarse una y otra vez sin perder sus propiedades, lo que lo convierte en un ejemplo concreto de economía circular aplicada a escala industrial.
En ArcelorMittal Acindar, maximizar el uso de chatarra ferrosa ocupa un lugar central dentro de nuestra estrategia productiva. Permite valorizar materiales que vuelven al circuito económico, optimizar el uso de recursos naturales y reducir la intensidad de las emisiones asociadas a la producción de acero.

También trabajamos para mejorar la eficiencia de los procesos, fortalecer las cadenas de recuperación y reciclaje y promover una gestión responsable de los materiales durante todo su ciclo de vida.

—¿Qué están demandando hoy los clientes?

—Los clientes ya no evalúan únicamente la calidad técnica o el costo de un producto; también observan cómo fue producido, cuál es su huella ambiental y qué estándares de gestión respaldan su fabricación.

Esas demandas están acelerando la transformación de toda la cadena de valor. Para nosotros representan una oportunidad para innovar, fortalecer la trazabilidad, incorporar nuevas tecnologías y avanzar en soluciones que contribuyan a los objetivos de sustentabilidad de nuestros clientes.

—¿La sustentabilidad ya es una variable de competitividad?

—Cada vez más. Quienes logren integrar innovación, transparencia y desempeño ambiental estarán mejor preparados para responder a las exigencias de mercados que evolucionan de manera constante.
La transformación de la industria pasa por la capacidad de producir más y mejor, con menor impacto y mayor valor para todos nuestros grupos de interés.

—¿Qué función cumple la innovación?

—La innovación es el puente que conecta competitividad y sustentabilidad. Cada avance tecnológico que permite optimizar procesos, mejorar la eficiencia energética, aumentar la productividad o reducir consumos tiene un impacto positivo tanto en el desempeño del negocio como en el ambiental.

Cuando hablamos de sustentabilidad, hablamos también de inversiones concretas y decisiones de largo plazo. Nuestros proyectos vinculados con energías renovables, mejoras de procesos productivos y transformación tecnológica reflejan esa visión.

La industria siderúrgica del futuro será más digital, más eficiente y con menor intensidad de carbono. Por eso la innovación ocupa un lugar estratégico dentro de nuestra agenda industrial.

TRES FRENTES SIMULTÁNEOS: DESCARBONIZACIÓN, COMPETITIVIDAD Y GENERACIÓN DE VALOR PARA LOS CLIENTES.

—¿Cómo se incorpora esta mirada a la cadena de valor?

—La sustentabilidad no se construye de manera aislada. El impacto de una compañía está
profundamente vinculado con las prácticas de toda su cadena de valor.
Por eso promovemos procesos que nos permitan conocer mejor a nuestros socios comerciales, evaluar riesgos y fortalecer relaciones basadas en principios de integridad, transparencia y respeto por los derechos humanos.

—¿Qué aportan los criterios ambientales, sociales y de gobernanza?

—Incorporarlos a la evaluación de proveedores y clientes es una herramienta fundamental para anticipar riesgos, generar confianza y fortalecer la sostenibilidad del negocio en el largo plazo.
Los desafíos actuales requieren una mirada compartida. Cuanto más alineada esté la cadena de valor con principios de sustentabilidad, mayor será nuestra capacidad colectiva para generar un crecimiento responsable y resiliente.

—¿Cuáles serán los principales desafíos para la industria?

—Avanzar simultáneamente en tres frentes: descarbonización, competitividad y generación de valor para los clientes. La industria siderúrgica atraviesa una transformación profunda y deberá responder a mercados que exigen menores emisiones, mayor trazabilidad y estándares cada vez más rigurosos.

Eso requerirá inversiones, innovación tecnológica, acceso a energías renovables, fortalecimiento de los modelos circulares y una articulación cada vez más estrecha entre empresas, gobiernos, clientes y otros actores de la cadena de valor.

—¿Es optimista frente a esa transformación?

—Sí. El acero seguirá siendo un material esencial para el desarrollo de infraestructura, movilidad y soluciones para una economía más sustentable.
El desafío será liderar esa transformación manteniendo una visión de largo plazo, con la convicción de que competitividad y sustentabilidad son dos caras de una misma estrategia de crecimiento.

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