Del cumplimiento a la confianza: la redefinición del reporting de sostenibilidad

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Por Diego López, Socio de PwC Argentina a cargo de Sustainability & Climate Change.

La tecnología, la inteligencia artificial y el aseguramiento adquieren un papel cada vez más relevante en un escenario en el que el reporte de sostenibilidad ya no se limita a la transparencia, sino que se convierte en una herramienta para gestionar riesgos, orientar decisiones estratégicas y generar confianza.

En los últimos años, el reporting de sostenibilidad experimentó una transformación profunda. Lo que durante mucho tiempo fue considerado un ejercicio orientado principalmente a la comunicación con los grupos de interés pasó a ocupar un lugar central en la gestión empresarial y en la toma de decisiones de los mercados.

Los inversores comenzaron a demandar una visión más amplia sobre la capacidad de las organizaciones para generar valor en el largo plazo, más allá de los resultados financieros tradicionales. Al mismo tiempo, reguladores de todo el mundo avanzaron en el desarrollo de estándares y marcos de reporte destinados a mejorar la comparabilidad, la consistencia y la calidad de la información divulgada.

A ello se sumó una creciente presión de clientes, entidades financieras, proveedores y otros grupos de interés, que comenzaron a exigir mayor  transparencia sobre cambio climático, gestión de recursos, derechos humanos, diversidad, gobierno corporativo y resiliencia de los modelos de negocio.

El contexto global también se volvió más complejo. Los impactos del cambio climático, las tensiones geopolíticas, las disrupciones tecnológicas y las transformaciones demográficas incrementaron la necesidad de comprender cómo estos factores pueden afectar la creación de valor.

Como resultado, la información de sostenibilidad dejó de ser percibida como un complemento de la información financiera. Hoy es un insumo relevante para evaluar riesgos, identificar oportunidades y tomar decisiones estratégicas.

LA INFORMACIÓN DE SOSTENIBILIDAD DEJÓ DE SER UN COMPLEMENTO DE LA INFORMACIÓN FINANCIERA PARA CONVERTIRSE EN UN INSUMO PARA LA TOMA DE DECISIONES.

La primera edición de la PwC Global Sustainability Reporting Survey 2025 refleja esta evolución.
La mayoría de las empresas que reportan bajo marcos como la CSRD —Corporate Sustainability Reporting Directive— o el ISSB —International Sustainability Standards Board— afirma que la presión para producir datos e información de sostenibilidad continúa aumentando.

Más de dos tercios de las organizaciones que ya reportaron señalan que el proceso generó valor más allá del cumplimiento normativo, al aportar información útil para la estrategia, la gestión de riesgos, la transformación de la cadena de suministro y otras decisiones empresariales.

La expectativa ya no es solamente que las organizaciones adopten nuevas tecnologías. También deben demostrar cómo contribuyen a la generación de valor y cómo gestionan los riesgos asociados con su utilización.

La misma lógica se aplica al reporting de sostenibilidad. Los usuarios necesitan confiar en que los indicadores son completos, consistentes, comparables y relevantes. También necesitan comprender que detrás de cada dato existe una arquitectura de procesos, controles y responsabilidades capaz de garantizar su calidad.

El desafío actual ya no es determinar únicamente qué información debe reportarse. Consiste en construir una fuente única y confiable que pueda responder simultáneamente a distintos estándares, regulaciones y necesidades de negocio.

La información de sostenibilidad alimenta hoy procesos de asignación de capital, evaluaciones de riesgo, acceso al financiamiento, decisiones comerciales y análisis de resiliencia. Cuando esa información carece de calidad, el problema deja de ser exclusivamente reputacional y se convierte en un riesgo empresarial concreto.

En este contexto, el aseguramiento externo adquiere un rol estratégico. Su importancia trasciende el cumplimiento regulatorio y radica en fortalecer la confianza sobre la calidad, consistencia y confiabilidad de la información utilizada para tomar decisiones.

El aseguramiento independiente permite evaluar la robustez de los procesos de generación
de datos, la trazabilidad de la información, la consistencia de las metodologías y la existencia de evidencia suficiente para respaldar las divulgaciones.

CUANDO LA INFORMACIÓN CARECE DE CALIDAD, EL PROBLEMA DEJA DE SER EXCLUSIVAMENTE REPUTACIONAL Y SE CONVIERTE EN UN RIESGO EMPRESARIAL.

También contribuye a identificar debilidades de control, mejorar la calidad de los procesos
internos y reducir el riesgo de errores, inconsistencias o cuestionamientos relacionados
con el greenwashing.

En un entorno donde la información es analizada tanto por personas como por algoritmos, el aseguramiento se convierte en un mecanismo fundamental para fortalecer la confianza
que sustenta el ecosistema del reporting de sostenibilidad.

El futuro del reporte parece dirigirse hacia un modelo en el que tecnología, inteligencia
artificial, gestión de riesgos y aseguramiento trabajen de forma integrada.

La tecnología permitirá capturar y procesar cantidades crecientes de información. La inteligencia artificial facilitará el análisis y la generación de conocimiento. Los marcos de gobierno corporativo y gestión de riesgos ayudarán a garantizar la calidad de los datos. El aseguramiento aportará la credibilidad necesaria para que esa información pueda ser utilizada por inversores, reguladores, clientes y otros grupos de interés.

La pregunta ya no es si la inteligencia artificial transformará el reporting de sostenibilidad. Esa transformación ya está en marcha.

La diferencia estará en aquellas organizaciones capaces de utilizarla no solo para reportar más rápido o a menor costo, sino para producir mejor información, tomar mejores decisiones y fortalecer la confianza de quienes dependen de ella.

En un entorno caracterizado por la incertidumbre, la volatilidad y la creciente complejidad
regulatoria, la sostenibilidad ya no depende únicamente de los datos disponibles. Depende, sobre todo, de la confianza que esos datos sean capaces de generar.

Esa confianza será el activo que diferencie a las organizaciones que simplemente informan de aquellas que están preparadas para crear valor sostenible en el largo plazo.

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