Aluminio reciclado, tratamiento de efluentes y un plan de canje: así trabaja Essen la sustentabilidad en todo el ciclo de vida de sus productos.
La estrategia de Essen no se juega solo en la cocina de los hogares, sino también en la fábrica, en el packaging y en lo que pasa con el producto cuando ya no se usa más.
En su proceso productivo, la compañía utiliza aproximadamente 60% de aluminio reciclado. A eso se suman productos desarrollados para durar y que son 100% reciclables, apuntando a la lógica de economía circular.
La estrategia se ordena en tres ejes: materiales seleccionados desde el origen, procesos controlados en cada etapa y seguridad verificada con evidencia y avales. La compañía detalla que hace controles de materias primas, inspecciones en distintas etapas y estudios de migración en laboratorios certificados.
Planta con tratamiento de efluentes y energía solar
En la planta de Venado Tuerto, Santa Fe, el foco está en reducir el impacto de la operación:
- Planta de tratamiento de efluentes que procesa alrededor de 8.000 litros por día.
- Paneles solares y medidas de eficiencia energética.
- Gestión responsable del agua y controles sobre procesos y emisiones gaseosas.
- Iniciativas para reducir el uso de papel y plásticos en materiales y packaging, y optimizar procesos productivos.
Según mediciones avaladas por el INTI, cocinar con productos Essen permite un ahorro de hasta 70% de energía. Es un dato que traslada el impacto positivo al uso cotidiano, el tramo del ciclo de vida que suele quedar fuera de los reportes.
Essen también cuenta con el respaldo de organismos del ámbito de la salud y la seguridad alimentaria, como ASSAL, la Fundación Cardiológica Argentina, APSAL y la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, que avalan que sus productos favorecen una cocción más saludable, con menos grasas y sodio.
Además, para favorecer la recuperación de materiales y reducir el descarte, a través del Plan Canje, quienes compran pueden entregar un producto Essen usado como parte de pago de uno nuevo. Una red de emprendedores con impacto social.
El modelo comercial también es parte de la estrategia. La compañía vende exclusivamente a través de su red de Emprendedoras y Emprendedores Independientes, su único canal de venta directa: para 6 de cada 10 personas que emprenden con Essen, esta actividad es su principal o única fuente de ingresos.
En Venado Tuerto, donde nació la empresa y mantiene su planta, la compañía impulsa además iniciativas comunitarias, como el Refugio Canino.
Ese camino sumó recientemente la certificación como Empresa B, tras evaluar su desempeño en gobernanza, trabajadores, comunidad, medioambiente y clientes. Para Helga Yasci, directora de la empresa y tercera generación, “La certificación no es un punto de llegada, sino una nueva vara para Essen. Nos desafía a revisar permanentemente cómo producimos, cómo nos vinculamos con las personas y qué impacto generamos en nuestro entorno”.
Crecer sin resignar estándares
El desafío hacia adelante es crecer y diversificar la propuesta sin perder los estándares construidos, lo que implica revisar de forma permanente materiales, proveedores, procesos, seguridad, logística, packaging, durabilidad y disposición final.
“No queremos crecer a cualquier costo: queremos crecer manteniendo la calidad, seguridad y durabilidad que caracterizan a Essen y haciendo cada vez más consciente nuestra manera de producir”, sostienen desde la compañía.






