Un encuentro de PwC Argentina y CEADS reunió a más de 60 empresas para analizar los cambios en los estándares de sostenibilidad y cómo los impactos, riesgos y oportunidades comienzan a integrarse a la estrategia y la gestión del negocio.
La doble materialidad empieza a ocupar un lugar que va más allá del cumplimiento de las nuevas exigencias de reporte. Para un número creciente de empresas, el análisis de impactos, riesgos y oportunidades —conocidos como IROs— se está convirtiendo en una herramienta para identificar temas relevantes para el negocio, anticipar riesgos y orientar decisiones estratégicas.
Ese fue uno de los principales ejes del encuentro “Doble Materialidad en acción”, organizado por PwC Argentina y el Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS), que reunió a representantes de más de 60 empresas. La jornada se realizó en el marco del ciclo de formación “ESG y reporte”, que ambas organizaciones desarrollan para abordar tendencias, estándares y prácticas vinculadas con la gestión y el reporting de sostenibilidad.
Durante el encuentro se analizaron las últimas actualizaciones de los estándares internacionales de reporte, la evolución del marco regulatorio global y regional y las experiencias de compañías que avanzaron en la implementación de marcos como CSRD, ESRS e ISSB.
Uno de los puntos centrales fue el impacto de las recientes modificaciones regulatorias internacionales. Si bien algunos requerimientos de reporte fueron simplificados, los participantes remarcaron que los principios que sustentan la doble materialidad mantienen su relevancia.
“La conversación en torno a la doble materialidad sigue evolucionando. Hoy vemos que dejó de ser un ejercicio orientado exclusivamente al cumplimiento para convertirse en una herramienta estratégica que ayuda a las organizaciones a conectar Sostenibilidad, gestión de riesgos, toma de decisiones y creación de valor”, señaló Diego López, socio de PwC Argentina a cargo de la práctica de Sostenibilidad y Cambio Climático.
De la matriz de materialidad a la toma de decisiones
El cambio de enfoque implica que la doble materialidad ya no se limite a la elaboración de una matriz para responder a requerimientos de información. La discusión comienza a trasladarse a cómo utilizar los resultados del análisis para definir prioridades y gestionar el negocio.
En esa línea, Sebastián Bigorito, director ejecutivo de CEADS, destacó que la regulación no es el único factor que explica la adopción de esta herramienta.
“La doble materialidad se desacopla de la regulación. Según ‘Reporting matter’ del WBCSD solo el 48% de las empresas lo adoptan para alinearse con la CSRD de la Unión Europea. De hecho, casi la mitad de las empresas CEADS que participan de nuestra herramienta de autoevaluación (PerfilSC) ya ha adoptado la doble materialidad como práctica, y más de un 25% está en vías de eso”.
El ejecutivo agregó que el objetivo del proceso debería exceder la construcción de una matriz: “no tiene por objetivo aprender a realizar una matriz de materialidad, sino a usar la materialidad para decidir mejor”.
Cuando ese proceso se incorpora a la gestión, la identificación de impactos, riesgos y oportunidades puede vincularse con áreas como planificación, gestión de riesgos y estrategia corporativa.
Entre 30 y 35 impactos, riesgos y oportunidades materiales
Las experiencias analizadas durante la jornada muestran que las compañías que se encuentran más avanzadas en estos procesos identifican, en promedio, entre 30 y 35 impactos, riesgos y oportunidades materiales.
A su vez, una amplia mayoría de las organizaciones consultadas reconoce beneficios que van más allá del cumplimiento normativo, especialmente relacionados con la gestión de riesgos, la planificación estratégica, la resiliencia y la transformación empresarial.
Entre los asuntos que aparecen con mayor frecuencia en los procesos de doble materialidad se encuentran el cambio climático, la fuerza laboral propia y la conducta empresarial. Pero también comienzan a ganar espacio cuestiones que las propias compañías incorporan por considerarlas relevantes para su actividad, como ciberseguridad, protección de datos, innovación y transformación digital.
Los datos compartidos también muestran el creciente peso que está adquiriendo esta agenda dentro de las organizaciones. De acuerdo con la PwC Global Sustainability Reporting Survey 2025, más del 60% de los encuestados señaló un aumento durante el último año en los recursos y el tiempo que la alta dirección dedica al reporting de sostenibilidad.
Una herramienta que se integra al negocio
La evolución de los estándares internacionales plantea así un escenario en el que reportar y gestionar comienzan a estar cada vez más conectados. La reducción o simplificación de determinados requerimientos regulatorios no necesariamente implica que las empresas abandonen las herramientas desarrolladas para comprender sus impactos y riesgos.
“Las organizaciones que vienen trabajando esta agenda muestran que la doble materialidad sigue siendo un componente central de los procesos de gestión y reporte de Sostenibilidad. Más allá de las actualizaciones normativas, continúa siendo una herramienta clave para identificar los asuntos realmente relevantes para el negocio, fortalecer la gestión de riesgos y promover una visión integrada de creación de valor a largo plazo”, sostuvo Belén Zermatten, directora de PwC Argentina de la práctica de Sostenibilidad y Cambio Climático.
El encuentro incluyó además una dinámica práctica sectorial en la que los participantes trabajaron sobre la identificación y priorización de impactos, riesgos y oportunidades asociados a algunos de los principales desafíos de sostenibilidad que enfrentan actualmente las organizaciones.
La discusión deja planteado un cambio de perspectiva: la doble materialidad puede dejar de ser el punto de llegada de un proceso de reporte para convertirse en un insumo para decidir qué riesgos atender, dónde asignar recursos y qué oportunidades incorporar a la estrategia empresarial.
