La Rural presenta su primera medición de huella de carbono y define su rumbo hacia el Net Zero

La Rural acaba de dar un paso clave en su gestión ambiental al presentar la primera medición de su huella de carbono organizacional y definir su camino hacia el Net Zero 2050.

El trabajo establece una línea de base para reducir emisiones y refleja cómo la industria de exposiciones y eventos comienza a incorporar la acción climática como parte de su estrategia de gestión.

Así, la realización de su primer Inventario de Gases de Efecto Invernadero (GEI), elaborado bajo la metodología del GHG Protocol y la norma ISO 14064-1, abarcó las emisiones de Alcance 1, 2 y 3, permitiendo identificar las principales fuentes de emisiones asociadas a la operación del predio y establecer una línea de base para planificar acciones de reducción.

A partir de este diagnóstico, la empresa definió una estrategia climática con objetivos progresivos que incluyen una reducción del 5% de sus emisiones en 2026, una disminución del 30% hacia 2030 y el compromiso de alcanzar el objetivo Net Zero en 2050.

De medir a gestionar

Especialistas coinciden en que uno de los principales desafíos de las organizaciones es contar con información confiable que permita orientar las inversiones ambientales.

En ese sentido, la medición integral de la huella de carbono representa un cambio de paradigma para un predio que recibe anualmente cientos de exposiciones, congresos, eventos corporativos y miles de visitantes.

El inventario permitió detectar que algunos de los principales impactos provienen del consumo de energía eléctrica, los sistemas de climatización y otras actividades vinculadas con la operación cotidiana del predio, información que servirá para priorizar futuras acciones de mitigación.

Entre las principales iniciativas se destacan:

  • la generación de energía renovable mediante un parque de más de 1.100 paneles solares;
  • programas de separación y valorización de residuos;
  • mejoras en la gestión de residuos durante eventos;
  • incorporación de gases refrigerantes con menor potencial de calentamiento global;
  • acciones orientadas a promover una movilidad más sostenible entre los colaboradores;
  • fortalecimiento de los sistemas de seguimiento y trazabilidad de indicadores ambientales.

Más allá de las metas fijadas, el verdadero desafío será sostener el proceso en el tiempo, ampliar las acciones sobre las emisiones indirectas —que suelen representar la mayor proporción del inventario— y consolidar una mejora continua que permita acompañar la transformación de una industria cada vez más exigente en materia ambiental.

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