Por qué las empresas redefinen qué significa liderar en 2026

En un escenario atravesado por cambios tecnológicos, nuevas dinámicas laborales y estructuras organizacionales más ágiles, las empresas comienzan a replantear una pregunta central: ¿qué tipo de liderazgo necesitan para sostener su crecimiento?

Los datos del Informe Mercado Laboral 2026 de Adecco Argentina muestran una tendencia que atraviesa industrias y perfiles: el 17% de las organizaciones reconoce dificultades para encontrar líderes preparados para desenvolverse en los nuevos entornos de trabajo. Un dato que pone en evidencia una transformación más profunda: ya no alcanza con la experiencia acumulada o el conocimiento técnico; hoy se demandan nuevas capacidades.

Durante años, el perfil de liderazgo más valorado estuvo asociado a figuras con gran trayectoria, conocimiento experto y capacidad para conducir equipos desde la autoridad jerárquica. Pero las organizaciones comenzaron a funcionar de otra manera.

Equipos más horizontales, modalidades híbridas, estructuras colaborativas y escenarios de cambio permanente exigen perfiles diferentes. Hoy empiezan a ganar espacio líderes que construyen confianza más allá del cargo, que facilitan procesos en lugar de centralizar decisiones y que pueden gestionar equipos diversos y multigeneracionales sin perder capacidad de respuesta.

En este contexto, las habilidades blandas dejan de ocupar un lugar secundario. Adaptabilidad, colaboración, escucha activa, inteligencia emocional y toma de decisiones en contextos inciertos aparecen entre las competencias más valoradas.

Menos experiencia acumulada, más capacidad de aprendizaje

La transformación también impacta en la forma en que las organizaciones buscan talento. Según el informe, el 40% de las empresas prioriza perfiles semi-senior, valorando especialmente la capacidad de adaptación y aprendizaje por encima de la experiencia acumulada.

El dato refleja un cambio cultural relevante: las compañías empiezan a entender que el potencial y la flexibilidad pueden ser más determinantes que una trayectoria extensa en un contexto donde los conocimientos y las necesidades evolucionan rápidamente.

Sin embargo, esta transición trae nuevos desafíos. Las estructuras más horizontales reducen parte de los recorridos jerárquicos tradicionales y obligan a las empresas a repensar cómo desarrollar futuras generaciones de líderes.

El desarrollo del liderazgo gana peso dentro de las agendas estratégicas

La transformación del liderazgo ya aparece entre las prioridades de las áreas de Recursos Humanos. De acuerdo con el relevamiento, cuando las compañías identifican sus principales ejes estratégicos para 2026, la capacitación y el desarrollo ocupan el primer lugar con el 24%, por encima de la retención de talento (21%) y la atracción de nuevos perfiles (18%).

Esto sugiere un cambio de enfoque: las organizaciones más avanzadas entienden que invertir en desarrollo interno no es únicamente una política de personas, sino una herramienta directamente vinculada al crecimiento y la competitividad.

En un escenario donde el 69% de las empresas proyecta mantener inversiones similares en Recursos Humanos respecto al año anterior, las iniciativas de formación deben convivir con otras demandas vinculadas a productividad, eficiencia y negocio.

“Hoy el liderazgo ya no se construye únicamente desde posiciones jerárquicas. Las organizaciones que logran adaptarse mejor son aquellas que identifican potencial, promueven el aprendizaje continuo y generan espacios donde las personas puedan desarrollar habilidades de influencia, colaboración y adaptación al cambio”, señala Victoria Loza, directora de Recursos Humanos y Sustentabilidad en Adecco Argentina.

Las compañías que parecen avanzar con mayor solidez comparten algunos rasgos: identifican talento antes de que exista una vacante, amplían la definición tradicional de liderazgo y entienden el desarrollo profesional como parte central de su propuesta de valor.

Porque en un entorno donde las reglas cambian con rapidez, la capacidad de liderar ya no depende únicamente del cargo. Depende, cada vez más, de la habilidad para adaptarse, influir y construir futuro.

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