Aunque existen más de 252.000 empresas generadoras de residuos peligrosos en el país, solo 31.500 contratan servicios de tratamiento, lo que representa el 12,48% del total. Los datos surgen del último informe del Observatorio de Residuos Peligrosos de la UBA y la UNR, que releva la generación y gestión de estos residuos a partir de información de plantas tratadoras en todo el país.
En Argentina se generan cerca de 20 millones de toneladas de residuos peligrosos por año, pero apenas el 5,57% recibe tratamiento adecuado. El dato surge del último informe anual del Observatorio de Residuos Peligrosos, una iniciativa conjunta de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y cámaras empresarias del sector que busca aportar información sistematizada sobre una problemática para la cual el país no cuenta con estadísticas oficiales consolidadas.
Esto significa que el 94% de los residuos peligrosos en Argentina quedan fuera del circuito formal, exponiendo no solo al ecosistema, sino también la fragilidad del compliance y los indicadores ESG de las compañías que no logran trazabilidad en su cadena de valor.
Un observatorio para dimensionar el problema
Esta falta de estadísticas oficiales consolidadas fue lo que impulsó en 2021 la creación del Observatorio, una alianza entre la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y las cámaras del sector, CATRIES (Tratadores y Transportistas) y CAITPA (Industrias de Tratamiento).
Para elaborar sus informes, el Observatorio realiza relevamientos mensuales en 47 plantas tratadoras distribuidas en todo el país. A través de encuestas anónimas se recopilan datos sobre volúmenes de residuos tratados, características de los clientes y tendencias en la generación. Esa información se procesa mediante un modelo estadístico que permite extrapolar los resultados a nivel nacional.
La brecha en la gestión
Además del bajo volumen de residuos tratados, el informe también muestra la diferencia entre la cantidad de empresas generadoras y aquellas que gestionan formalmente sus residuos.
Desde la mirada del sector tratador, uno de los factores que explica esta brecha es la falta de controles sobre las prácticas de disposición ilegal.
“No son barreras sino que es una cuestión económica. Mientras no haya fiscalización para detectar aquellos generadores que vuelquen y depositen sus residuos de manera ilegal y se apliquen multas y sanciones, no va a haber un cambio significativo. Lamentablemente la conciencia ambiental desaparece, la mayoría de las veces, cuando de costos se trata”, explicó a Visión Sustentable, Claudia Kalinec, presidenta de CATRIES.
La presidenta de CATRIES también señaló que uno de los desafíos centrales es formalizar el circuito de gestión de residuos, lo que requiere contar con información más completa sobre los volúmenes generados.

“Tenemos que lograr que se declaren en su totalidad los residuos peligrosos —y también los no peligrosos—. Es difícil armar un plan de acción cuando no tenemos los datos precisos”, detalló.
El informe también registró una caída en la contratación de servicios de tratamiento por parte de pequeñas y medianas empresas durante 2025, lo que profundizó la brecha entre generación y gestión formal de residuos.
En este contexto, desde el sector consideran que las grandes compañías pueden tener un rol relevante para impulsar mejores prácticas dentro de sus cadenas de valor.
“Las grandes empresas deberían hacerse responsables de la contaminación que generan por la incorrecta disposición de sus residuos y tomar conciencia del daño ambiental y a la salud de las personas y del ecosistema en general que producen. Deberían asumir un rol de conducta ejemplar”, enfatizó Kalinec.
Trazabilidad y gestión de residuos
El Observatorio produce informes periódicos que permiten dimensionar la magnitud del problema y seguir su evolución en el tiempo. Sin embargo, desde el sector señalan que la trazabilidad depende de los actores que intervienen en la cadena de gestión.
“Estos datos no impactan en la trazabilidad. De esto son responsables quienes intervienen en el proceso de tratamiento: el generador, el transportista y el operador. Si hubiese una mejor trazabilidad el trabajo del Observatorio sería mucho más fácil”, explicó Kalinec.
Riesgos reputacionales y de cumplimiento
En un contexto donde cada vez más empresas reportan indicadores vinculados a sostenibilidad y gobernanza, la gestión de residuos peligrosos también aparece vinculada a los compromisos ESG.
“El mayor riesgo es el escrutinio social. Por eso es tan importante que la sociedad en general tome conciencia del daño que ocasiona la contaminación por el vuelco ilegal de residuos. También es un riesgo importante desde el punto de vista de compliance, y un incumplimiento de indicadores que están reportando para los parámetros ESG”, opinó Kalinec.
Desde el sector tratador señalan que el país cuenta con infraestructura para procesar mayores volúmenes de residuos peligrosos, aunque para ello es necesario ampliar el circuito formal de gestión.
“No es que se abran oportunidades, lo que tenemos que hacer es formalizar un circuito que hoy es totalmente marginal para generar inversiones en el sector. Hay capacidad instalada y se puede ampliar en la medida que más residuos ingresen al sistema para ser tratados”, enfatizó Kalinec.
El informe del Observatorio aporta uno de los pocos diagnósticos sistemáticos disponibles sobre la gestión de residuos peligrosos en Argentina y pone de relieve la brecha existente entre los volúmenes generados y aquellos que ingresan al circuito formal de tratamiento.






