En la 21° edición de su Reporte de Sustentabilidad, Toyota Argentina muestra que la economía circular no es un concepto aspiracional sino una palanca concreta de impacto ambiental, social y económico. Desde uniformes reciclados que vuelven a la línea de producción hasta airbags transformados en productos de merchandising, la compañía consolida un modelo que ya genera ahorros millonarios, reduce emisiones y crea empleo genuino en barrios vulnerables.
Toyota Argentina presentó su Reporte de Sustentabilidad 2024, una edición especial que resume 27 años de producción nacional, liderazgo sostenido en el mercado y, sobre todo, una estrategia donde la economía circular ocupa un lugar central junto con la carbono neutralidad.
“Uno de los pilares de nuestra estrategia es la carbono neutralidad y el segundo, la economía circular”, resume Eduardo Kronberg, Gerente General Regional de Sustentabilidad de Toyota Argentina, al definir el enfoque que atraviesa toda la operación.
Ese enfoque se materializa en iniciativas concretas como Kankei, un programa nacido en 2020 dentro del Innovation Lab de Toyota, que busca transformar residuos industriales en nuevos insumos, autopartes y productos, integrando a emprendimientos de la economía popular dentro de la cadena de valor automotriz.
Uno de los casos más innovadores del programa es la reutilización de uniformes descartados. “Por cuestiones de compliance dejamos de donarlos, y estábamos descartando cerca de 20 toneladas de ropa por año”, explica Santiago Sellart, líder regional de Sustentabilidad . A partir de ahí, la automotriz comenzó a articular con proveedores autopartistas que utilizan fibra de algodón.

“El proveedor se consolida dentro de la cadena de valor porque queda por debajo del precio promedio de mercado. Esto es sustentabilidad aplicada al negocio”, agrega.
El modelo argentino que Japón aplaude ya se replica en Brasil, y permitió una reducción de costos de 10 dólares por vehículo, lo que se traduce en un ahorro anual de 5 millones de dólares.
Airbags reciclados y economía popular
Kankei también trabaja con restos textiles de airbags y tapizados, que se convierten en bolsos, neceseres y productos de merchandising de la propia marca Toyota, fabricados por emprendimientos de barrios vulnerables.
“Los emprendimientos de la economía popular tienen un enorme potencial para insertarse en cadenas de valor como la automotriz”, sostiene Sellart. “Este es un proyecto de triple impacto real: es positivo económicamente, reduce la huella ambiental de nuestra operación y mejora la calidad de vida de personas en situación vulnerable a través del trabajo”.
El impacto ambiental tampoco es menor: al reutilizar textiles, la compañía logra reducir unos 200 millones de litros de agua por año, considerando que producir un kilo de algodón requiere cerca de 10.000 litros.
Un crecimiento pensado para durar
En paralelo al foco circular, el reporte muestra los resultados de una operación a gran escala:
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177.000 vehículos producidos en la planta de Zárate (Hilux, SW4 y Hiace)
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50% de las exportaciones automotrices de Toyota y 5% del total de exportaciones del país
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Energía eléctrica 100% renovable en planta
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Reducción del 58,9% en residuos por vehículo y del 14% en emisiones de CO₂ (alcances 1 y 2)
Para Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina, la clave está en cómo se construyó ese crecimiento: “La clave fue crecer de forma sustentable, para darle solidez y consistencia en el tiempo. No solo en lo ambiental, sino en cómo trabajamos con la comunidad, con políticas de gobernanza transparentes y una ética muy clara”.
Salinas también destaca la apuesta por multitecnologías, con liderazgo en vehículos electrificados, y el rol central de la educación y el empleo: “La secuencia educación–empleo es fundamental. Hoy somos más de 8.000 personas trabajando en Toyota Argentina, y sin personas preparadas este proyecto no hubiese crecido”.
Con más de 46.000 vehículos híbridos vendidos desde 2009, liderazgo en electrificación, y un modelo de economía circular que ya genera ahorros, empleo y menor impacto ambiental, Toyota deja en claro que la sustentabilidad es una forma de gestionar el negocio. Una que, además, demuestra que la circularidad puede ser rentable, escalable y profundamente local.