La inteligencia artificial avanza a una velocidad inédita, la geopolítica redefine cadenas de suministro e inversiones y la sostenibilidad pasó de ser una agenda reputacional a convertirse en un factor de competitividad.
En ese contexto, el liderazgo también necesita reinventarse. Con esa mirada se desarrolló en Madrid la tercera edición de la Semana de Inmersión para Mujeres en Decisión (SIMED), organizada por Fundación FLOR junto con la Escuela de Organización Industrial (EOI) de España. Durante una semana, más de veinte ejecutivas, empresarias, funcionarias y emprendedoras argentinas participaron de un programa intensivo pensado para fortalecer las capacidades que hoy demanda la alta dirección.
Esta experiencia buscó ofrecer herramientas para interpretar un mundo donde las variables económicas, tecnológicas, sociales y ambientales ya no pueden analizarse por separado.
Tres temas que hoy atraviesan cualquier decisión estratégica
La agenda académica reflejó con claridad las preocupaciones que hoy ocupan a los directorios y equipos ejecutivos. El recorrido comenzó con una clase sobre geopolítica a cargo de Elena Pisonero, expresidenta de Hispasat, quien analizó cómo las tensiones internacionales afectan la competitividad de empresas de todos los sectores.
Luego llegaron los temas que hoy aparecen de manera recurrente en cualquier conversación sobre estrategia: inteligencia artificial; transformación digital; gobierno corporativo; creación de valor; venture capital; gestión de riesgos y sostenibilidad.
Participaron además referentes como Clara Gutiérrez (Aurica Capital), Eva Ballesté (Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana de España), Krista Walochik (Talengo), Mayte Valverde (Women in Banking Spain) y Nieves Cifuentes (Naturgy).
La sostenibilidad deja de ser un área para convertirse en estrategia
Si hace algunos años la sostenibilidad era considerada principalmente una función vinculada con la comunicación o la reputación, hoy forma parte de las decisiones de inversión, innovación, financiamiento y gobierno corporativo.
Esta nueva realidad exige perfiles ejecutivos con una mirada integral, capaces de evaluar simultáneamente el impacto económico, ambiental y social de cada decisión. En ese sentido, SIMED incorporó la sostenibilidad como uno de los ejes transversales del programa, junto con la transformación tecnológica y la gestión estratégica.
Liderar también implica entender la tecnología
Las participantes visitaron Airbus, donde conocieron procesos de innovación aplicados a una de las industrias tecnológicas más sofisticadas del mundo, y recorrieron La Cabina, el hub de innovación de Telefónica.
Allí pudieron observar aplicaciones concretas de inteligencia artificial, conectividad 5G y sensores inteligentes destinados a mejorar la atención sanitaria, el cuidado de personas mayores y la gestión urbana.
La sensación compartida por muchas de las asistentes fue que buena parte de las tecnologías sobre las que todavía se debate ya están transformando industrias completas.
El desafío no es solo incorporar más mujeres, sino preparar mejores liderazgos
Uno de los momentos más relevantes fue el encuentro realizado en la Real Academia de Ingeniería de España, donde empresarios, académicos y representantes institucionales debatieron sobre el futuro del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
En el panel participaron Teresa Mallada de Castro, senadora del Reino de España; Marta Blanco, representante de la CEOE; y Wenceslao Bunge Saravia, embajador argentino en España, con moderación de la economista Ana Basco.
Más allá de las oportunidades comerciales, la conversación giró sobre un tema central: cómo lograr que más mujeres participen en los procesos de internacionalización y en los espacios donde se toman las decisiones estratégicas.
Marta Blanco sintetizó uno de los principales desafíos:
“Si no sabemos cuál es la situación de las mujeres en el ámbito internacional no podemos saber a dónde queremos llegar.”
Para Andrea Grobocopatel, presidenta de Fundación FLOR, el nuevo escenario requiere ampliar la definición misma de liderazgo.
“Liderazgos capaces de combinar resultados con empatía, visión con escucha, ambición con propósito. Eso es, para mí, el liderazgo responsable. No significa liderar perfecto. Significa liderar entendiendo que nuestras decisiones impactan en otros.”
Su reflexión resume una tendencia que aparece cada vez con más fuerza en las organizaciones: las habilidades técnicas siguen siendo indispensables, pero ya no alcanzan. La capacidad de construir confianza, gestionar la diversidad y comprender los impactos de cada decisión se volvió un activo estratégico.
Prepararse para decidir mejor
Quizás el mayor aprendizaje que dejó SIMED fue la confirmación de que el contexto obliga a aprender de manera permanente.
La inteligencia artificial, la transición energética, las tensiones geopolíticas y las nuevas expectativas sociales seguirán modificando la forma de hacer negocios.
Frente a ese escenario, formar líderes capaces de integrar innovación, sostenibilidad y visión estratégica empieza a convertirse en una condición para seguir siendo relevantes.






