El Global Reporting Initiative (GRI) lanzó en Argentina su Programa de Negocios Competitivos, una iniciativa que apunta a un actor clave —y muchas veces relegado— de la transformación sostenible: las PyMEs.
Con el apoyo de la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos de Suiza (SECO), el programa busca capacitar a pequeñas y medianas empresas en la elaboración de reportes de sostenibilidad, no como un ejercicio formal, sino como una herramienta concreta de gestión, eficiencia y posicionamiento.
El corazón de la propuesta es transformar el reporte en un activo estratégico. Desde GRI destacan que muchas PyMEs aún ven la sostenibilidad como un proceso complejo o costoso, cuando en realidad puede funcionar como un diagnóstico interno clave.
“Apuntamos a que las PyMEs utilicen el reporte para detectar ineficiencias y optimizar costos operativos, pero también para diferenciarse comercialmente frente a clientes cada vez más exigentes”, explica Lara lovero, Senior Programs Coordinator.
La lógica es hablar el mismo “idioma técnico” que las grandes compañías. En mercados donde los estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) ganan terreno, esto puede marcar la diferencia entre quedar fuera o integrarse a cadenas de valor globales.
Resultados regionales: más de 3.500 PyMEs ya dieron el primer paso
Con siete años de trayectoria en América Latina, este programa fue implementado en 11 países y permitió que más de 3.500 empresas elaboraran su primer reporte de sostenibilidad.
Si bien no hay métricas cuantitativas consolidadas sobre acceso a financiamiento, sí emergen señales claras desde los casos prácticos. Empresas como CMIT Ingenieros, en Perú, destacan que adoptar estándares GRI les permitió volverse “drásticamente más atractivas” como proveedoras.
El impacto también se da en el frente financiero: los estándares aportan una estructura metodológica que hoy es cada vez más demandada por bancos y entidades que evalúan líneas de crédito verde o financiamiento sostenible.
Uno de los principales desafíos que busca resolver el programa es la percepción de complejidad.
Para eso, propone un enfoque simplificado:
- Reportes alineados a GRI pero con contenidos básicos
- Hasta cuatro temas materiales predefinidos
- Sin necesidad de análisis de materialidad individual
- Plantillas digitales para facilitar el proceso
El modelo también apunta a reducir costos. A través de Socios Implementadores —capacitados por GRI— que trabajan con grupos de empresas, se logra una economía de escala que vuelve el programa más accesible.
El rol clave de las empresas ancla
El programa se apoya en las empresas ancla. Son ellas las que convocan a sus proveedores, acompañan el proceso y, en algunos casos, definen los temas prioritarios a trabajar.
Los incentivos para involucrarse son concretos:
- Gestión de riesgos: mayor visibilidad sobre el desempeño de la cadena de valor
- Alineación internacional: cumplimiento de estándares exigidos por inversores y reguladores
- Continuidad operativa: desarrollo de proveedores más resilientes y profesionalizados
En otras palabras, no se trata solo de “exigir” sostenibilidad, sino de construirla de manera colaborativa.
Lo que viene: hoja de ruta 2026-2027
GRI ya puso en marcha la convocatoria para Socios Implementadores en Argentina, con el objetivo de escalar el programa a través de cámaras empresarias, gremios y compañías líderes.
La meta es ambiciosa: consolidar un ecosistema robusto de reporte de sostenibilidad en PyMEs hacia julio de 2027, reduciendo la brecha de transparencia que hoy limita su competitividad.
En un escenario donde el acceso a mercados y financiamiento está cada vez más condicionado por criterios ESG, la pregunta ya no es si las PyMEs deben adaptarse, sino cuán rápido pueden hacerlo.
