El Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible reunió a líderes empresariales en su Kick Off 2026 para debatir cómo la sostenibilidad se redefine en un contexto global más incierto y competitivo.
En un escenario atravesado por tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y nuevas exigencias del mercado, la sostenibilidad corporativa empieza a jugar otro partido. Ya no alcanza con la narrativa: hoy se mide en términos de gestión, competitividad y capacidad de adaptación.
Ese fue el eje del Kick Off 2026 del CEADS, que convocó a referentes del sector privado para discutir cómo evoluciona la agenda en este nuevo contexto.
La apertura estuvo a cargo de Martín Berardi, vicepresidente del CEADS y presidente de Ternium, quien planteó un cambio de paradigma: “Estamos en un mundo más fragmentado, polarizado e incierto, donde la globalización pierde fuerza y se reconfiguran las cadenas de valor”.
En ese escenario, la sostenibilidad —según Berardi— deja de ser un diferencial reputacional para convertirse en una condición de competitividad: menos discurso y más foco en gestión, licencia social para operar y generación de valor real.
Para 2026, el CEADS apunta a una agenda concreta: anticipar regulaciones, incidir en normativa local, integrar riesgos ESG en la estrategia de negocio y profundizar el trabajo en cadenas de valor y economía circular.
Una agenda a dos velocidades
El panel moderado por Sebastián Bigorito, director ejecutivo del CEADS, puso sobre la mesa un concepto clave: la “recalibración” de la sostenibilidad. Según explicó, la evolución reciente puede leerse en tres etapas:
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una expansión acelerada de regulaciones y estándares,
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una fase de disrupción marcada por shocks globales,
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y una etapa actual donde prima la presión de la economía real.
La conclusión es clara: la sostenibilidad no retrocede, pero cambia de lugar. Se integra más al negocio, gana peso en el governance y se vuelve más exigente.
Desde una mirada sistémica, Alberto Willi (Profesor Titular, IAE Business School, Universidad Austral) advirtió que el mundo atraviesa una etapa de divergencia, donde los equilibrios tendrán costos. Y dejó una idea potente: pasar de la “licencia social para operar” a una “licencia para transformar”.

Por su parte, Belén Zermatten, directora de Sustainability&Climate Change, PwC Argentina, señaló que el escenario global no implica un retroceso, sino un reordenamiento normativo que busca equilibrar exigencias con capacidades empresariales. En ese marco, destacó los cambios recientes en Europa que reducen el universo de empresas obligadas a reportar y simplifican requerimientos.
Desde la comunicación, Aldo Leporati, CEO & Partner, Porter Novelli Argentina, remarcó el desafío reputacional: en un entorno de hiperexposición, las compañías ya no pueden solo decir, tienen que demostrar.
Medir para gestionar
Durante la jornada también se presentó el “Perfil de Sostenibilidad Corporativa”, una herramienta de autoevaluación que permite a las empresas medir su desempeño y compararse con otras organizaciones, en un panel moderado por Paula Abalde y María José Alzari del CEADS. Participaron María Sol Rena (Grupo Mitre), María Elena Lizurume (Aluar) y Natalia Bernasconi (Supermercados La Anónima), quienes ya utilizaron la herramienta y compartieron su experiencia.
El diferencial, según quienes ya la utilizaron, no está solo en el resultado sino en el proceso: involucra a distintas áreas, ordena la gestión y deja en evidencia oportunidades de mejora.
Con resultados confidenciales y reportes consolidados, la herramienta busca acompañar a las empresas en esta nueva etapa donde la sostenibilidad ya no es un área aislada, sino un eje transversal del negocio.