“En Argentina, la experiencia nos ha enseñado que por más que haya leyes siempre hay alguna forma para encontrarle la vuelta”

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Manuel Jaramillo, Director Ejecutivo de Fundación Vida Silvestre Argentina.

En el sector empresario se puede observar un cambio de paradigma en el concepto de sustentabilidad, sobre todo en aquellas empresas que tienen presencia internacional. Lo que antes era denominado “Responsabilidad Social Empresaria” o “Marketing con causa” se cambio por el concepto de sustentabilidad, que implica analizar cómo impacta su actividad y el uso de las materias primas en el ambiente y permite medir riesgos a largo plazo. Manuel Jaramillo, flamante Director Ejecutivo de Fundación Vida Silvestre Argentina, explica el cambio de paradigma de la sustentabilidad en las empresas y cómo nos encontramos a nivel país en referencia a políticas públicas sustentables.

Cuando hablamos de la agenda de la Sustentabilidad las temáticas de medio ambiente es la primera que surge en el ciudadano común. ¿Cómo lo ves en el sector privado? 

Hay de todo. Por ejemplo, una empresa de la industria de la madera empezó a articular con pequeños comerciantes del sector a los cuales empoderó, les dio financiamiento, conocimiento, y ha llegado a los consumidores de esos comerciantes también del lado de la capacitación para mejorar la demanda de los productos. Aquí está presente y se incorpora la variable social, donde la empresa del sector forestal transformó a pequeñas ferreterías en puntos de venta. Además, la cadena de producción, que son los aserraderos, en lugar de poner un mega aserradero y sacarle todo al pequeño comerciante, lo que hizo fue generar alianzas para mejorar las condiciones de contratabilidad de esos aserraderos y transformarlos en prestadores de servicios.

Es decir que hay una mirada hacia arriba y hacia abajo…

Eso está empezando a ocurrir. Una vez que se empiece a comunicar, va a traccionar a otros a que empiecen a hacer lo mismo o se queden afuera. Otra cosa que está muy bueno y es importante en este tema es que la gente lo empiece a ver, lo conozca, lo valore y lo premie, de alguna manera, porque así se va a ir ligando de a todas las otras empresas a esas causas.

En Argentina, ¿el ciudadano común comienza a valorar esto? ¿Estamos muy lejos de comenzar a elegir por otra cosa que no sea el precio?

Lamentablemente, en Argentina sí. Y ahí es donde las ONG tenemos mucho para trabajar. Se han hecho varias experiencias y testeos con productos, se ponen en góndola el mismo producto al mismo precio y a precios diferentes, y en general la gente no identifica el logo que representa que ese producto es de origen sustentable. Pero hay que trabajar mucho en comunicación y difusión, para poner en valor este diferencial que hay en los productos sustentables.

En cuanto a Política Pública, teniendo en cuenta que hoy están en boga los ODS, ¿Qué crees que va a pasar? ¿Cuál es la expectativa que tienen desde Fundación Vida Silvestre? ¿Se logrará articular como los ODS piden? ¿O va a pasar como los otros 10 principios que en 2015 nos dimos cuenta que se había hecho poco y nada….

Está muy bueno repensarlo, tomar las lecciones aprendidas en experiencias anteriores, crear nuevos motivadores que generaran atracción a nivel gobierno y organizaciones… pero creo que lo que va a ocurrir es un punto medio en el cual vamos a alcanzar una parte de los objetivos. Solo viendo lo que está escrito nos damos cuenta que son de muy difícil alcance, sí son motivadores y dinamizadores de cambio. Cuando uno trabaja en conservación te das cuenta que, para llamar la atención de los gobiernos, los objetivos tienen que ser denunciantes y motivadores, a pesar de que de alguna manera puedan llegar a ser poco fáciles de cumplir.

¿Qué pasa en Argentina en el ámbito legislativo con leyes que se han sancionado pero que no tenemos presupuesto como por ejemplo la Ley de Bosques) o con recursos de amparos como en el caso de la Ley Glaciares en la Provincia de San Juan?

En Argentina, la experiencia nos ha enseñado que por más que haya leyes siempre hay alguna forma para encontrarle la vuelta, según la interpretación, el espíritu, etc… y esto es nuestro mayor problema como sociedad. No solo en temas ambientales, sino en general. Ha habido un cierto nivel de éxito de las organizaciones ambientales en promover una legislación ambiental un poco más apropiada y como sociedad no estamos logrando la implementación ejecutiva. Esto se ve en todas estas leyes, es ahí donde un Gobierno que realmente quiera transformar en políticas de Estado el tema ambiental, debe como primer paso implementar los medios para que la autoridad de aplicación responda al poder ejecutivo, realmente lo implemente y evalúe el cumplimiento de las leyes.

¿Cuáles serían los desafíos que tenemos como sociedad?

En primer lugar, la sociedad tiene que demandar a las autoridades de aplicación que se cumpla la ley. En segundo lugar, los propios legisladores tienen que ser los primeros en pedir los informes al ministerio de aplicación sobre lo que ocurrió con las leyes que ellos sancionaron, lo que ocurre en raras oportunidades, si bien es un proceso previsto. Y en tercer lugar, la sociedad podría ser crucial a la hora de, de alguna forma, motivar a que ello ocurra.

La minería, en la opinión publica, es la que tiene peor reputación. Pero sabemos que es una industria necesaria si se hace correctamente o existen controles por parte del Estado que eviten los problemas que han sucedido con la Barrik. ¿Cómo se logra tener una política pública como la que tenemos hoy en ese sector con una industria que se comporta de esta manera en Argentina?

El teléfono con el que me nos comunicamos diariamente tiene más de 60 minerales, y la única forma de entender la minería es una cuestión de costos asociado a la complicación que tiene para comunicar que la reutilización de los minerales sea un beneficio casi imposible. Hay que analizarlo. Darles incentivos justamente para que haya más reutilización de los minerales que se extraen, no podemos seguir pensando que la extracción nos va a impedir todo el desarrollo de nuestra humanidad. Es un mundo que va a seguir creciendo. Podemos cambiar nuestro patrón, podemos mejorar el nivel de consumo, pero la minería es una actividad imposible de dejar de pensarla.

Por eso debemos hablar de minería responsable y no sustentable…

No es posible hablar de minería sustentable, porque extrae un recurso natural no renovable, entonces ya eso lo hace no sustentable. Lo que sí es posible es el uso eficiente de los recursos que genere la minería desarrollada de forma responsable, siguiendo las normas ambientales, con respecto a la comunidad, generando calidad de vida para las poblaciones involucradas, para el desarrollo sustentable de la localidad, sería un éxito en la localidad donde los recursos que se extraen terminen, por ejemplo, en producción sustentable de infraestructura, producción sustentable de ecoturismo. Es decir, transformar la riqueza obtenida por el uso de recursos no renovables y la gestión eficiente de los recursos naturales renovables en pos del beneficio de la comunidad donde está. Ese debería ser el objetivo del Estado estando presente, no como ha ocurrido en algunos pueblos que cuando se implementan las retenciones le sacan 5 veces al pueblo y con el menor costo posible para tener la mayor comisión del trabajo.

Es común ver que los programas de inversión en comunidad en general no buscan generar ningún tipo de valor agregado dentro de 20 años cuando la mina se levante y se vaya.

Hay que mejorar y en eso el Estado tiene que estar presente. Incluso cuando sacaron las retenciones a la minería: las retenciones deberían servir para eso la autoridad de aplicación nacional y provincial estar presente en el control y monitoreo en estos cambios de la política de sustentabilidad de alguna forma.

Dentro de la agenda de sostenibilidad actual del país, el tema de energías renovables es uno de los que se cree que el Estado va a empujar. ¿En qué estadío estamos y cómo ves que se están haciendo las cosas? ¿Es un anuncio político o hay un trabajo real atrás?

Hay un trabajo real, de hecho fue un éxito y se amplió el nivel de la convocatoria, lo cual está mostrando que el sector privado quiere invertir en sustentabilidad y medio ambiente. Se ha demostrado que los costos son mucho menores a lo que se creía, la energía solar, la eólica, aunque es un poco más cara, se han vuelto más competitivas, igual que el Biogas. Creemos que esto va a ocurrir y hay que pensar en un esquema de grados globales, teniendo en cuenta los problemas de base, donde a veces la energía renovable adolece de falta de productividad, no hay siempre sol, no hay siempre viento y entonces se necesita algo para asegurar que la energía está disponible.

O sea que hay una buena perspectiva…

Lo que sí ocurre es que por alguna razón no se han abandonado las energías tradicionales como la nuclear y la hidroeléctrica de las represas, y la forma en la cual se implementan. No son necesarias y hemos demostrado claramente que la misma inversión que se hace en energías renovables le daría mucho más volumen de energía. Esperamos que el estado lo tenga en cuenta, y que no pase en realidad que hay algún otro interés oculto en la necesidad de generar esas represas no necesariamente obedece a la necesidad de generar energía.

¿Qué desafíos te planteas como director de Fundación Vida Silvestre?

Hay varios, unos son por ahí más internos, como la solidaridad con el trabajo en equipo, lograr tener una visión común. Y los otros tienen que ver con lograr que la gente no solo se preocupe sino que se ocupe, está muy relacionado con lo que venimos hablando, poner en valor la oferta y la demanda sustentable, la sanción de leyes que impulsen a ver eso en la gente, y de alguna forma eso podemos lograrlo fortaleciendo la educación ambiental, vinculado con el tema de producción de emisiones global.

Creo que Argentina tiene mucho más para ofrecer, tenemos en claro que la reducción de emisiones tiene un impacto a nivel global, y podemos ir detrás de esa línea de trabajo generando impactos múltiples.

¿Cuáles serían los tres puntos, además de energías renovables, más importantes en la agenda medioambiental de país?

Un tema que nuclea a todos tiene que ver con la reducción de emisiones, tenemos que tener una cultura inteligente de bajo carbono en Argentina que además de seguir las pautas de sustentabilidad tenga un sello de carbono, y eso es posible. 

El otro tema está vinculado con el tema del transporte y la energía, aumentar en la matriz el uso de energías renovables, y también el transporte público, que es responsable de más del 20% de las emisiones de carbono en Argentina. Se debería incorporar el transporte eléctrico, si es posible, alimentado por energía renovable, ya que haría un cambio muy grande no solo a la reducción de las emisiones sino a la salud de la gente, y si eso se pudiese cuantificar, seguramente reduciría los gastos de atención médica de la población. 

Otro tema no menor, está relacionado con la esfera política. La Argentina todavía está muy lejos a nivel internacional, y muchos lugares donde hay un nivel estable de gestión necesaria para la influencia. Identificar las prioridades. Tiene que estar dentro de la política el generar mecanismos de control, y tiene que ver con reconvertir el daño generado. Cuando estos incurren en medios ambientales, tienen más posibilidad de ser descubiertos, pero cuando son descubiertos y se les pone la multa, la derogación que tienen es mucho menor del beneficio que tuvieron en el corto plazo por incumplir la norma.