En busca de la sustentabilidad

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Unilever busca aplicar conceptos sustentables en sus procesos de compra, cosecha y comunicación de sus productos. El desafío: Sumar al consumidor

“Uno no puede resolver los problemas sino es parte de la solución. Las empresas que lo entienden tendrán más oportunidades de aquellas que no lo hacen. Esta situación plantea que tenemos que hacer un cambio, tenemos que evolucionar. En Unilever decidimos cambiar el modelo de negocio y ser parte de la solución. Queremos seguir haciendo crecer la compañía, reduciendo su impacto ambiental y promoviendo el desarrollo social y económico”, expresó Paul Polman durante la charla en Buenos Aires en agosto de 2013.

Bajo este concepto el gigante americano de consumo masivo desembarcó en la finca modelo Los Almendros, cercana a la ciudad de Mendoza, y en la planta de deshidratadosque la compañía tiene en dicha provincia. Visión Sustentable, invitada por Knorr, realizó una recorrida para conocer la opinión de todos los protagonistas que trabajan en pos de la trazabilidad de la materia prima de los caldos y sopas instantáneas de esta marca que con un total de 40 variedades en su porfolio lideran el mercado argentino.

“En todos nuestros procesos de compras la variable sustentabilidad es fundamental. No existe una innovación que no tenga algún beneficio de ese tipo: menores emisiones de CO2, menor consumo de agua y de energía, entre otros”, explica Axel Flugel, Gerente de Comunicaciones Externas y Sustentabilidad de Unilever.

A través del Plan de Sustentabilidad, la compañía de alimentos se propone lograr el abastecimiento sustentable del 100 por ciento de sus vegetales para el año 2020. En este sentido, los agricultores que proveen a la marca deben cumplir los lineamientos establecidos en el Código de Agricultura Sustentable de Unilever(Unilever SustainableAgricultureCode – USAC), co-desarrollado con organizaciones no gubernamentales tales como Rainforest Alliance y FairtradeFoundation.

Sus socios principales son 23 agricultores con los que trabajan en alianza para incorporar dentro de sus procesos productivos mejores prácticas. Para José Gamez, proveedor y dueño de la finca Los Almendros, el objetivo principal es obtener el máximo potencial de un cultivo respetando sus cuidados (tiempo de cosecha, procesado, etc,). “Al principio me asustó un poco”, confiesa José. “Pero con la ayuda de la gente de la planta de Mendoza, fuimos implementando los cambios de a poco, ellos entendieron siempre las dificultades y me ayudaron a poner en práctica el código”. Así, Los Almendros fue dejando de ser regada por surco para adoptar el sistema de riego por goteo. “Este cambio nos permitió optimizar la producción y ahorrar agua: con menos agua podemos producir más kilos de frutos”, destaca el dueño de la finca modelo ubicada en el departamento de Maipú, cuya producción de puerro, espinaca, zapallo, repollo y tomate se destina a la elaboración de sopas y caldos Knorr desde hace 20 años.

Vegetales sustentables

El Código de Agricultura Sustentable es el resultado de seis años de trabajo en conjunto con agricultores, consultores y expertos en sustentabilidad, y contempla una serie de prácticas que deben ser adoptadas en las fincas en las que se cultivan los vegetales. Además, describe el compromiso compartido por encontrar nuevas formas de producir ingredientes con el mejor sabor y determina pautas recomendadas y obligatorias enmarcadas en aspectos, entre los que se destacan: favorecer la gestión sostenible del suelo y las prácticas de conservación que garanticen su salud en el futuro; que el agua de las fincas productoras provenga de fuentes sostenibles y sea utilizada de manera eficiente. Para ello, se emplea el sistema de riego por goteo, que permite un ahorro del 30% de agua en comparación con el riego convencional.Por otro lado, se otorga empleo a agricultores locales y se ofrece capacitarlos en temas de sustentabilidad.En cuanto a la energía, gran parte de los productos son despachados sin pasar por el centro de distribución, de esta forma, en el proceso se reduce el equivalente a 19 camiones mensuales (15 toneladas de co2). Cabe destacar que la planta envía cero residuos a rellenos sanitarios.

Construida en 1964, la planta de deshidratación de Mendoza es la única que tiene la firma en todo el mundo. Funciona, tal como describen sus propios empleados, como una “cocina a gran escala”. Los vegetales se cultivan respetando el calendario de siembra y los tiempos de la naturaleza, se seleccionan minuciosamente y se procesan de manera artesanal. La misma cuenta con 7 hornosy entran 15 millones de kilos de vegetales por año. Mayormente abastece al mercado local pero también exporta a Europa y Brasil.

La fuerza de la comunicación

Además de la formalización del negocio sustentable a través del plan, comenzaron a realizar mediciones por medio de 50 indicadores de vida sustentable que trabajan sobre variables que tienen que ver con mejorar la calidad de vida, con la cantidad de agua que utilizamos, con el CO2, entre otras.Al medir la trazabilidad del producto, el uso del agua desde que compran el aceite de palma hasta que el paquete se va a la basura, los resultados fueron que el 70% del impacto ambiental está en el consumidor. “Estamos cambiando la forma de comunicar, de a poco estamos yendo a un modelo que el  consumidor valora más los conceptos de sostenibilidad, por lo tanto, estamos haciendo el ejercicio de mostrarlo para que se conozca más”, explica el representante de esta compañía que logró que 2.000 millones de personas por día consuman un producto de la marca. ”Existe la misma cantidad de veces para contar qué es posible y generar cambios. También comenzar a darle un papel importante a la sustentabilidad en los procesos de compras, que los proveedores cumplan con las reglas, que los empleados tengan un trabajo digno y que este sea sustentables”, opina.

A la hora de hablar de desafío desde Unilever que el más grande que tienen por delante es lograr contar la historia lo más simple posible dándole a cada uno de los integrantes el rol fundamental y clave que tiene. “Debemos conseguir por un lado, que el pequeño productor se de cuenta lo que tiene para aportar y que el consumidor se de cuenta que su rol es fundamental; y por otro, nosotros como compañía debemos mostrar que gestionar de esta manera es posible”, enfatiza Flugel

La apuesta fuerte que tuvo Unilever en este sentido fue a través de sus marcas Ala y Skip, que en el lanzamiento de sus productos concentrados introdujo dentro de sus tandas publicitarias el “ecolavado”: un producto concentrado con la mayor eficiencia posible, que lave igual con un ciclo corto que con uno largo con la promesa de que la ropa quede igual de blanca, ahorrandoun 70% de agua y un 60% de energía. “Esto implicó casi un 30% más en la venta de estos productos…Es un win win win- se entusiasma Flugel- gana la compañía, gana el consumidor y el plus de lo bien que te sentís cuando haces las cosas bien”.