Para Rosalía Espinoza, directora de la Cooperativa Calzados Güemes,

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Rosalía Espinoza, directora de la Cooperativa Calzados Güemes

el cooperativismo se puede definir en una sola frase: “Qué todos tiremos para el mismo lado”. Habla despacio, eligiendo las palabras, desea transmitir con fuerza y determinación los cambios que ocurrieron en su vida y en su comunidad desde que decidió formar parte de esta cooperativa que fabrica calzado de seguridad e industrial. “El Presidente es sólo la cara visible, pero es importante destacar que todos somos socios. Y esto no es fácil… a mí me costó mucho, y a las personas mayores les cuesta más todavía, porque para entenderlo hay que cambiar esa mentalidad individualista con la que crecieron”, enfatiza la líder de esta cooperativa que forma parte del programa Empresas Sociales implementado por la Secretaria de Empleo y Economía Social de la provincia de Salta.

¿Cuál fue el primer obstáculo a vencer?

– El 3 de junio de 2012 quedó registrada como organización contando con un Presidente, un Tesorero y un Vocal y el primer problema que tuvimos fue que el Presidente pensó que una empresa social era lo mismo que una empresa propia, así que los mismos socios nos organizamos y él optó por renunciar a su cargo. Hoy podemos decir que los socios somos “la cooperativa”.

– ¿Por qué eligieron el rubro de calzados?

– Particularmente, Calzados Güemes se origina a través de una demanda que hay en el mercado debido al parque industrial ubicado en la zona. Estamos rodeados de varios ingenios, empresas que consumen calzados de seguridad, y, si bien no somos idóneos en el tema de marketing, lo cierto es que la gente del Ministerio de Trabajo realizó un estudio de mercado que determinó la factibilidad de la empresa.

– ¿Alguno de ustedes conocía sobre cómo hacer este tipo de producto?

– La verdad que no…cuando comenzamos a trabajar nadie se especializaba en el tema, por eso fue importante la capacitación y a partir de ahí nosotros pudimos ser capacitadores del resto de los socios. Por eso digo que es una fraternidad, un trabajo conjunto que nos vamos enriqueciendo entre todos. Hoy vinimos las dos vestidas iguales, camisa blanca y chalequito negro para que identifiquen que somos de la misma cooperativa.

– ¿A qué te dedicabas antes de formar esta cooperativa?

– Tengo un currículum amplio (risas), egresé del secundario con un promedio de 9,90. Como toda persona que termina el secundario tiene una meta, (llora) yo tenía ganas de seguir adelante y progresar, más sabiendo que así podes ayudar a tu familia. Pero tuve la desgracia de que mis padres se divorciaran y tuve que salir a trabajar de empleada doméstica para ayudar a mi familia. Con el poco ingreso que tenía, pude ayudar a mi hermana que hoy sigue estudiando.

– ¿Fue difícil comenzar con este emprendimiento propio?

– Soy una persona luchadora y tengo un hijo de tres años, y si bien salí adelante, hay momentos en que se quieren bajar los brazos porque no alcanza ya que los ingresos hay que reinvertirlos y al mismo tiempo alimentar a la familia. Por eso digo que una persona fundamental para mi fue Fiorella Garnero, directora de Economía Social del Ministerio de Trabajo. Ella es psicología y siempre me repetía: “Sos joven, necesitas tener un futuro, y esa es la puerta que te lo va a permitir. Pensá en vos y en tu hijo, porque si abandonas, vas a seguir siendo empleada siempre, y a lo mejor, podes ser dueña y empleada a la vez”. Y hoy en día veo que tenía razón, y que ese esfuerzo sirve de ejemplo para otros.