El desarrollo de estrategias de RSE implementadas a través del trabajo voluntario implica un compromiso de las empresas con la comunidad y sólo aquellas que lo impulsen desde su política institucional le otorgaran un verdadero contenido al trabajo que se realice. Fundación Caminado Juntos es un excelente ejemplo de cómo el sector se puede unir y lograr la diferencia.
Crear un programa, cualquiera sea, no es tarea sencilla. En el amplio campo de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) aquellas acciones que las compañías realizan, más allá de sus obligaciones y de lo que las leyes imponen, por mejorar las condiciones de la comunidad en la que están insertas, exigen la toma de decisiones muchas veces difíciles de asumir, sobre todo si se busca generar iniciativas que luego tengan sustentabilidad.
Si crear es un acto pleno de la voluntad, crear un programa de Voluntariado Corporativo (VC) es poner esa voluntad en manos de muchos, multiplicar esa visión por diez, por cien, por miles. El desarrollo de estrategias de RSE implementadas a través del trabajo voluntario implica un compromiso de las empresas con la comunidad en las que tienen intereses comerciales. Con lo cual, para que realmente se pueda hablar de Voluntariado Corporativo debemos partir de la unión de tres actores claves: la empresa como marco contenedor, como respaldo de confiabilidad y gestión; la comunidad como depositaria de las acciones sociales que al mismo tiempo la tienen como destinataria y protagonista; y los voluntarios empleados que desean dar algo más de sí, que desean intervenir para que algo cambie y que eligen este camino como posible, como real, como confiable.
Y si la teoría nos demuestra las características del VC, la práctica nos habla de sus posibilidades reales: movilizar sueños al encuentro de carencias, soluciones al encuentro de problemas, personas al encuentro de otras personas.
Sin embargo, para Ramón Jané, “lograr que los programas de Voluntariado Corporativo propicien los impactos y beneficios mencionados se debe contar, primero que nada, con el desarrollo de una política interna que los promueva desde los altos mandos hacia los empleados. Y, después, con una definición de objetivos de trabajo en función de las capacidades de la empresa y las necesidades de la comunidad en donde busca incidir”.
Bajo este precepto nació en 2007 Fundación Caminando Juntos, una institución líder en la generación de cambios sustentables a través del esfuerzo compartido de distintos actores sociales orientados a las comunidades más necesitadas. Esta organización, que forma parte de la red United Way Worldwide con presencia en 42 países, promueve la capacidad de las comunidades para mejorar su calidad de vida, priorizando la Primera Infancia y la Inclusión Laboral, a través del trabajo voluntario y la inversión social.

“Nos interesó el modelo americano por el concepto que tiene, que es unir fuerzas para lograr un mayor impacto –explica Jorge San Martín, presidente de Fundación Caminado Juntos y socio de PwC Argentina-. Y fue así, porque si bien veíamos a la RE como una actividad creciente, notábamos que existía una tendencia de actuar de manera aislada. Por eso proponemos desde este lugar generar una complementación que sea virtuosa”.
Desde un primer momento se establecieron las temáticas que se abordarían a partir de 12 proyectos, los que les permitió llegar durante 2011 a 4.700 niños y jóvenes de Capital Federal, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario y San Luis. “Crecer aprendiendo” y “Crecer Saludable”, son las iniciativas para la primera infancia que hacen hincapié en cubrir las necesidades del niño durante sus primeros años de vida tomando como áreas de acción la salud, la educación y la nutrición.
A su vez, en el área de Inclusión Laboral los programas “Comenzando a Trabajar” y “Ayudando a Trabajar” permiten capacitar a los jóvenes con nuevas herramientas para acceder a un primer empleo al mismo tiempo que cubren necesidades específicas de personas que deben volver a reinsertase en el mercado laboral.
Con lo que tiene que ver directamente con Voluntariado Corporativo la Fundación cuenta con el programa “Desde Adentro” a partir del cual financia micro proyectos de promoción social, 13 durante 2011, propuestos por los empleados de las 16 compañías miembros, con un presupuesto de hasta $ 4.500. “Otra cosa que ofrecíamos eran actividades mensuales a las cuales los voluntarios de las empresas podían sumarse. Sin embargo, para 2012, buscamos un esquemas más sofisticado donde la compañía puedan plantear sus expectativas dándoles la posibilidad de diseñar e implementar programas específicos para aquellas empresas que así lo soliciten”, detalla el presidente de esta Fundación que desde sus inició logró una recaudación superior a los $ 4 millones.
Ahora, ¿cuál es el plus adicional para una compañía ser parte de Caminando Juntos? “Nos brinda la posibilidad de llegar con nuestras iniciativas más lejos y generar un intercambio mucho más rico con otros voluntarios de otras organizaciones, multiplicando esfuerzos y así resultados”, responde contundente Fernando del Carril, Ceo de Procter &Gamble, y agrega que “al formar parte de un equipo y una estructura es más fácil dar una mano concreta. Además, este tipo de actividades enriquecen la relación entre los empleados y la posibilidad de presentar ideas y proyectos, incentiva mucho la participación activa”.

La participación activa de los empleados está estrechamente ligada a que si la alta dirección se involucra activamente en el programa de Voluntariado. Según aseguran los diferentes directores consultados, cuando una empresa decide incorporar el Voluntariado Corporativo es porque cree que de esa manera está colaborando con un aporte concreto a una comunidad y también porque es un valor positivo y de gran impacto para la gente que trabaja dentro de la compañía. “Creo que nuestra responsabilidad como CEOs es transmitir de manera fácil y práctica y hacer más palpable nuestra filosofía como compañía”, enfatiza Juan Vaquer, Ceo de Dupont. Para Del Carril, el aporte de tiempo, trabajo y experiencia trasciende el hecho de donar dinero. “Implica involucrarnos de verdad, y llevarnos con nosotros la satisfacción de haber podido aportar un grano de arena, y el aprendizaje que nos da relacionarnos con otras personas que viven otras realidades”.
Asimismo, enfatizan que el hecho de lograr instalar internamente esta mirada hacia la solidaridad se traduce en un reconocimiento por parte de la gente. “Para las personas es importante que la compañía se preocupe por el bienestar de la sociedad, por mejorarla, y eso se ve –asegura San Martín-. Por eso creo que la Fundación nos permitió dar forma a algo que se daba de manera aislada, convirtiéndolo en un atributo de marca”.

A aquellas personas que deciden sumarse y formar parte de estas acciones logran incorporar una visión diferente. El Voluntariado Corporativo genera apertura a valores como la solidaridad, el trabajo en equipo y el esfuerzo por un objetivo común. “Es una oportunidad para los empleados para involucrarse con la realidad social de nuestro país, y comprometerse a mejorar algo de la misma. A su vez el voluntariado genera una gran satisfacción que se traduce luego en nuevas energías que mejoran nuestra actitud hacia el trabajo”, opina Fernando Hofmann, director de Asuntos Legales y Corporativos de Kimberly Clark, compañía que cuenta con 394 voluntarios, casi un 20 por ciento del total y ejecutó cinco proyectos durante 2011 bajo el paraguas de +comUNIDAD.
Ahora, ¿cualquier persona puede ser voluntario? Para San Martín sólo lo pueden ser aquellas personas que tienen la sensibilidad de preocuparse por el prójimo. “Esa es una de las característica que por naturaleza tiene un voluntario -opina-. Por más que vos lo formes, le des herramientas, si la persona no tiene ese don, no lo es.

La otra pregunta que surge es ¿qué impulsa a los voluntarios? Las encuestas indican que valores éticos, sociales y espirituales. Las civilizaciones indígenas, las gestas libertarias, y las inmigraciones que recibió América Latina fueron plenas en ellos. El voluntariado podría crecer mucho más en la región, según explican, si tuviera el firme apoyo de las políticas públicas y de toda la sociedad, y formará parte de la educación. Así, en Brasil, “Hacer Parte”, ONG premiada por la ONU, ha logrado integrarlo a miles de escuelas, que se distinguen por llevar el distintivo de escuelas voluntarias.
Si bien Fundación Caminando Juntos comenzó hace tres años recién durante 2011 pudo lograr resultados concretos. Según explican desde la fundación, los comienzos fueron difíciles, encontrar un Director Ejecutivo que comprendiera al tercer sector y que al mismo tiempo entendiera la demanda y las necesidades corporativas fue todo un obstáculo a vencer. “En las compañías el factor tiempo es un factor clave, las compañías están muy acostumbradas a armar sus presupuestos, sus planes, sus metas, cumplirlas, evaluarlas, determinar los cambios. Y el tercer sector tiene otros tiempos, con un nivel de análisis más pormenorizados”, reconoce San Marín. También se sumaba el hecho de que si bien no todas las compañías tienen poder de decisión si tienen vos, “todas demandan y para todas sus demandas son las más importantes”, agrega. Por eso, está convencido que se debe hacer un trabajo a largo plazo a partir del cual Caminando Juntos prevalezca mientras que sus miembros pasen a un segundo plano. “Sé que no será sencillo, hay cuestiones de marca, de querer estar, sin embargo, lo ideal sería que a futuro se conozca que es una fundación formada por empresas pero que no interese quién está”.
Caminado Juntos sólo cuenta con cuatro empleados propios que se encargan de la parte operativa y administrativa mientras que cada compañía miembro tiene lo que denominan “comité de campaña”, básicamente es un grupo interno que tiene asignado el tema de la Fundación como un proyecto más. A su vez, son los encargados de comunicar internamente las distintas acciones para que sus voluntarios se sumen y promover la participación activa a partir de donaciones. “Valoramos que permitan la participación de los empleados como voluntarios. A su vez, cada uno de los programas tiene un miembro del liderazgo de la compañía que lo "apadrina"; de esa forma, la participación e involucramiento de la alta dirección se hace más visible”, enfatiza Vaquer.
Para ser miembro el único requisito es una membresía anual de U$ 6.000 y que sea parte activa. “Sería más fácil que la compañía emitiera un cheque una vez al año –explica San Martín-. Sin embargo, nuestro desafío es involucrar fuertemente a los empleados. Estamos hablando de 30.000 personas trabajando mancomunadamente”.
A su vez, el programa con el cuentan para fondear todos los programas es la donación por nómina, algunas compañías equipara el aporte de cada empleado duplicando así el importe total.
Por último, podemos afirmar que un programa de Voluntariado Corporativo implica una cultura empresaria innovadora, que requiere de una implementación sostenida en el tiempo, que por el beneficio y ventajas que supone para la empresa y sus empleados, las organizaciones sociales y sus comunidades es un proceso que difícilmente pueda detenerse.
Asimismo, se debe internalizar que el Voluntariado Corporativo constituye una oportunidad importantísima de diálogo entre diferentes empresarios, trabajadores, instituciones estatales y organizaciones sociales en pos de la construcción de un proyecto común que incida en la sociedad en su conjunto.
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