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Noviembre 2011
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Articular sectores para crear valor e inclusión social

La RSE puede transformarse en una herramienta capaz de generar inclusión e integración social y económica de sectores de pobreza. Sin embargo, el desafío a vencer es la co-construcción de oportunidades de negocios a partir de propuestas sinérgicas entre ambos mundos. El Estado y las ONG’s cumplirán un papel clave.

Jimena Mercado*

Tienen la palabra

Una cadena de supermercados, en el marco de su programa de Responsabilidad Social, decide comprar las bolsas biodegradables con las que empaqueta sus productos a una asociación civil que nuclea a más de 50 familias emprendedoras en situación de vulnerabilidad social. La experiencia le permite a la ONG triplicar la capacidad productiva de las bolsas, duplicar sus ingresos, aumentar su visibilidad y constituirse en un potencial proveedor de otras compañías.

El ejemplo -aunque pueda considerarse reduccionista- refleja cómo la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) puede transformarse en una herramienta capaz de generar inclusión e integración económica y social de sectores de pobreza, mediante el impulso de experiencias basadas en los “negocios inclusivos” ¹. En efecto, desde esta concepción, el sector empresarial mucho puede aportar en la generación de oportunidades económicas sostenibles para aquellas personas o grupos que, estando en situación de vulnerabilidad, desean integrarse al mundo del trabajo y de la generación de ingresos genuinos, en un marco de dignidad y equidad.

En este sentido, es posible identificar a nivel global, diversas iniciativas de compañías que vienen trabajando en esta temática. Sin ánimo de hacer una clasificación taxativa, podríamos agruparlas en dos lógicas: 1) la generación de productos y servicios de primera necesidad para personas que viven en situación de vulnerabilidad, a un precio menor al que se pondera en el mercado; y 2) la inclusión social de grupos vulnerables que gestionan una actividad productiva, mediante la incorporación a la cadena de abastecimiento de la empresa, práctica que se conoce como “compras inclusivas”.

Los especialistas consideran la importancia de trascender ambas concepciones y promover acciones orientadas a “co-construir con los sectores de pobreza oportunidades de negocios”. Y en este punto la articulación y el trabajo multisectorial es un aspecto clave. Se trata de comenzar a desarrollar propuestas sinérgicas entre dos mundos (el empresarial y la sociedad civil) cuyas lógicas culturales, operativas y de trabajo son diferentes. Ello implica trabajar de manera conjunta, reconociendo las necesidades, las dificultades, las potencialidades de cada uno de los actores; en un marco de diálogo y aprendizaje recíproco para lograr mejores resultados en materia de inclusión.

Claro está que para generar procesos sostenibles de inclusión social y económica resulta fundamental no sólo el rol de las organizaciones empresariales y las ONGs sino también del Estado. El Estado, a partir de sus instituciones, debe crear un marco legal e impositivo favorable a los emprendimientos productivos de sectores vulnerables, para que se puedan dar las “interacciones inclusivas” y, por lo tanto, verdaderos procesos de transformación social.

Directora de Comunicaciones del Instituto Argentino de Responsabilidad Empresaria (IARSE)
“Tal como afirma Gustavo Gennuso, presidente de Fundación Gente Nueva, “no podemos contentarnos o maravillarnos con la capacidad de ahorro de los que ganan dos dólares al día, debemos maravillarnos cuando esa gente tenga un ingreso digno”. Evidentemente, se trata de un proceso gradual que supone disposición de las partes, mutuo aprendizaje y tolerancia; empoderando a las personas y organizaciones de sectores vulnerables para co-crear una nueva forma de hacer negocios.”

Por su parte, las ONG’s deben aportar su capacidad de movilizar al sector social y a los propios emprendimientos en situación de vulnerabilidad, facilitando la comprensión de lenguajes entre las partes, a fin de poder acordar términos comerciales y sociales de relación. También deben oficiar de interlocutores con el sector empresarial asesorándolo sobre las formas de trabajo y la realidad con las que conviven a diario los emprendimientos productivos en situación de vulnerabilidad.

Muchas empresas a nivel nacional e internacional están generando prácticas y experiencias en la temática, tales como: capacitación y sensibilización sobre negocios inclusivos al Área de Compras de la compañía para que las operaciones las efectivicen bajo este criterio; acompañamiento y fortalecimiento de los emprendimientos productivos de base para que cuenten con las condiciones necesarias para operar en el mercado; establecimiento de pautas de RSE en los procesos de selección, calificación y evaluación de proveedores basados en compras inclusivas; participación en reuniones y espacios de incidencia pública para promover las condiciones legales e impositivas que faciliten una interacción inclusiva ².

Porque consideramos que es importante que un número mayor de organizaciones empresariales conozcan y comiencen a desarrollar acciones con esta nueva manera de hacer los negocios, en el marco de la Conferencia Internacional IARSE 2011, hemos previsto un espacio de taller donde referentes y especialistas destacarán cuáles son los principales logros y tendencias que se han relevado en esta temática y cómo la RSE –mediante los negocios inclusivos- se puede sumar a los esfuerzos del combate a la pobreza.

Aún quedan muchos desafíos por enfrentar en materia de negocios inclusivos y economía social y solidaria (término al que aluden los emprendedores y productores para referirse a este tipo de prácticas comerciales). Tal como afirma Gustavo Gennuso, presidente de Fundación Gente Nueva, “no podemos contentarnos o maravillarnos con la capacidad de ahorro de los que ganan dos dólares al día, debemos maravillarnos cuando esa gente tenga un ingreso digno”. Evidentemente, se trata de un proceso gradual que supone disposición de las partes, mutuo aprendizaje y tolerancia; empoderando a las personas y organizaciones de sectores vulnerables para co-crear una nueva forma de hacer negocios.

*Directora de Comunicaciones del Instituto Argentino de Responsabilidad Empresaria (IARSE).

(1) Un negocio inclusivo se materializa mediante una iniciativa económicamente rentable, que utiliza los mecanismos del mercado para mejorar la calidad de vida de las personas de bajos ingresos (www.avina.net).

(2) Prácticas como éstas se pueden encontrar en la publicación que desarrolló el IARSE junto a Fundación Avina en “Negocios Inclusivos 2010: Casos de Buenas Prácticas Nacionales”.

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