Las empresas que forman parte de la cadena de proveedores, se suman a un nuevo tipo de relación, concebida como estratégica, en la que reciben conocimientos y conocen experiencias que, traducidas en prácticas propias, pueden ser factor de competitividad. Acindar Grupo ArcelorMittal y Walmart Argentina, dos ejemplos a seguir.
El debate sobre la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ha trascendido lo que podríamos llamar el ámbito primario de la empresa. No quiere decir que la empresa deje de ser el personaje principal, sino que, por el contrario, se ha ampliado el espectro de su responsabilidad, en la medida en que los negocios se hacen más complejos, y su cadena de proveedores adquiere relevancia a la hora de evaluar los comportamientos sustentables de las compañías. Se suma a lo anterior el hecho que hoy una gran cantidad de servicios son provistos en base a tercerización o outsourcing.
Por otro lado, la empresa actual ya no es analizada o juzgada sólo por lo que ocurre en sus actividades directas. Muchos de los más ruidosos problemas de RSE ocurridos en el mundo están más relacionados con sus cadenas de proveedores o distribuidores que con situaciones propias de la empresa que se juzga. En ese sentido, la sustentabilidad de la cadena de proveedores (en términos de situaciones ambientales sociales y económicas) pasa a ser tan importante como las prácticas laborales, ambientales o de derechos humanos de la propia empresa que la contrata. No escapa a esta visión la propia relación que la empresa mantiene con sus proveedores, esto da pie a nuevas posibilidades y oportunidades de relacionarse.
Una de las nuevas formas de relacionarse con su cadena de proveedores que vislumbró Acindar fue la creación de Acindar PyMES Sociedad de Garantía Recíproca cuando en 2005 presentó esta nueva unidad de negocios que hoy tiene otorgados más de $ 1.000 millones de garantías con un índice de incobrabilidad de casi el 0.2 por ciento.
“La iniciativa tuvo dos disparadores. El primero era la necesidad de mejorar la trazabilidad del impuesto a las ganancias de la compañía y, el segundo, fue que después de estar tantos años en contacto con los clientes y proveedores, principalmente el área financiera, el área comercial y el área de compras; vimos la posibilidad de darle, a nuestra cadena de valor, la oportunidad de que en una etapa de crecimiento del país pudieran acceder a muy buenas condiciones crediticias”, explica Jorge Laya, director de Acindar PyMES SGR.
Cuando la SGR comenzó a operar existían en el país más de 25. Sin embargo, la particularidad de la propuesta que presentaba Acindar tenía un diferenciador fundamental: no sólo se focalizada en su propia cadena, por el contrario, la habría a toda pequeña y mediana empresa. De esta manera, se convertía en garante ante cualquier entidad financiera o persona física o jurídica que le prestara a una PyME. “Nosotros asumimos el riesgo por eso somos exigentes en el análisis crediticio -enfatiza Laya-. Con lo cual, no sólo analizamos la documentación, sino que visitamos cada empresa, conocemos sus dueños, detalles del proyecto, se busca generar una relación personal, algo que los banco no pueden hacer”.

Si bien los requisitos de garantía no pueden ser menores al 50 por ciento del monto que se está avalando, tal como lo establece la normativa, según explican desde la SGR, los requerimientos que se solicitan son lógicos. “Sabemos que no siempre los número de un balance dejan ver la magnitud o el carácter de un proyecto”, reconoce el director de esta SGR que establece un máximo prestable de $5 millones, para 2012 ascenderá a $6, por PyME y que cuenta hasta el momento con 237 activas de un total de 524 socios.
Uno de estos socios es Transporte Nihuil, una empresa de transporte internacional que nació hace 50 años en Villa Constitución, y que desde hace más de una década es proveedora de Grupo Acindar. En plena crisis de 2001 su situación financiera la llevó a que tuviera un llamado a concurso preventivo. Con la reactivación de 2003 la situación mejoró, sin embargo, por sus antecedentes no calificaba para un crédito bancario para ampliar su flota. “En 2006 asistí a una charla de presentación de Acindar PyME y poco después me comunique con ellos sabiendo que mis antecedentes daban por tierra la posibilidad de cualquier préstamo”, cuenta Guillermo Girolami, propietario de Transporte Nihuil.
Contra todo pronóstico Acindar SGR le salió como garantía de un préstamo del Banco Santa Fé. Sin embargo, y a pesar que ya estaba otorgado, luego de seis meses le informaron que se había cancelado. “Me comunique con la SGR, les expliqué lo que había pasado y en 24 horas tuve el dinero”, explica Girolami y agrega “ellos conocían mi historia y lo que significaba para mi empresa no recibir ese importe. Por eso valoro la ejecutividad que tienen, si hay un problema que pueden resolver lo hacen y punto”. Para Laya la función de las SGR y las entidades financieras es muy diferente dado que las SGR tienen la posibilidad de conocer a la PyME en profundidad, lo que les permite negociar de una manera más flexible. “Los bancos tienen una cartera sana, lo cual es entendible, por eso nuestra ventaja sobre ellos es la flexibilidad y, a la empresa que tiene una buena proyección de su negocio, le facilitamos su camino financiero crediticio. Por eso, estoy convencido que el camino a futuro será trabajar en conjunto, no excluirse”.
El caso de Alvarez Hnos, empresa dedicada a la producción de especies y aromáticas, dista del anterior ya que se encontraba en pleno proceso de expansión y necesitaban financiar capital de trabajo para satisfacer la demanda que estaban teniendo. “Nos presentó Capital Market, que era nuestro agente, y a partir de ahí comenzó la relación. Este año pudimos colocar una emisión de deuda a tres años y a una tasa del 6 por ciento en dólares, cosa que para una PyME es más que conveniente”, reconoce Jorge Álvarez, uno de los dueños de esta empresa que hace 60 años está en el mercado, cuanta con tres plantas de producción, donde emplea a 150 personas, y tiene pronosticada una facturación cercana a los $ 50 millones para 2012.
Por otro lado, la cadena de proveedores se puede transformar en un gran aliado de las empresas que tienen a la sustentabilidad como un importante activo intangible, en la medida que aumenta el espacio de acción de estas prácticas hacia la cadena de valor.
En el caso del riesgo, es obvio que una cadena de proveedores desalineada con la política de sustentabilidad de su cliente puede significarle a este último grandes costos, en especial si la relación es con proveedores pequeños o medianos cuya marca tenga menos peso en el mercado. Para controlar o reducir estos riesgos, muchas empresas han desarrollado códigos de conducta –véase Aula Abierta: Comprometer y sumar al entorno- y lineamientos ambientales y sociales para sus proveedores o distribuidores.
Esta nueva iniciativa que lleva adelante Walmart Argentina se basa en tres pilares:
Programa de Exportación: tiene el objetivo de generar durante todo el año ventas al exterior por u$ 150 millones, y a octubre ya fue cumplido en un 75% (u$ 113 millones). La empresa proyecta superar su objetivo inicial por las fuertes ventas que se generarán en los últimos dos meses del año. Las exportaciones incluyen destinos como Estados Unidos, China, Brasil, México, Chile y Japón. Las principales ventas externas fueron productos de almacén (37%), carnes (19%), bebidas (14%) y lácteos (14%).
Programa Pyme: concretará compras a proveedores pyme por u$ 9 millones y ya logró un cumplimiento del 93% (u$ 8,4 millones). Sumó 44 nuevas empresas al programa y realizó seis rondas de negocios en Buenos Aires, Misiones, Chaco y Mendoza. En 2003 la empresa tenía menos de 20 PyMEs proveedoras y ahora suma 150.
Programa Agricultura Sustentable: la compañía se propuso, para el período 2011-2015, capacitar al 100% de los productores frutihortícolas y certificar al 80% de los pequeños proveedores en buenas prácticas agrícolas. En téminos de capacitación, lleva cumplido un 25% del programa. Además, con el objetivo de duplicar la cantidad de proveedores (de 50 a 100), Walmart ha sumado 81 nuevos y se encuentra en avanzadas negociaciones para incrementar en un 10% la provisión de pescado sustentable.
Otras tienen como objetivo desarrollar a su cadena de valor. Tal es el caso de Walmart Argentina. El gigante americano, ha implementado iniciativas formales que buscan incorporar empresas regionales como proveedoras formales y elevar su surtido regional al mismo tiempo que las capacita para mejorar su competitividad. Asimismo, a partir de “El mes de la Tierra”, busca promover una mayor conciencia ambiental en los clientes a partir de la promoción de aquellos productos que hacen una diferencia significativa para el medio ambiente.
El programa Pyme, surgió a mediados de 2004, y a diferencia de otras empresas, Wal-Mart comienza a trabajar con las PyMEs antes de incorporarlas, de manera definitiva, a su cadena de valor. “En virtud de las políticas que lleva adelante la compañía a nivel mundial implementamos este programa -cuenta Hernán Carboni, director de Relaciones Institucionales de Wal-Mart Argentina-, a través del cual buscamos que empresas que no están homologadas como proveedoras se inserten y vendan sus productos en nuestras góndolas”.
Actualmente, hay cerca de 150 proveedores que han ingresado a través de este programa, a partir del cual se les da la posibilidad de recibir capacitación en marketing, consumo, relaciones comerciales, entre otros, para que puedan competir con el resto de los productos en términos de precio y calidad.
Según explican, lo comenzaron a implementar ya que constituye un fuerte compromiso con el desarrollo de la economía regional. “La manera es poner a su disposición herramientas que tenemos a nuestro alcance pensando siempre en la sustentabilidad”, enfatiza el representante del retail que lleva invertidos u$ 126 millones que en lo que va del año en aperturas y remodelaciones de locales, lo que generó 1.600 nuevos empleos.
El programa PyME, que es uno de los tres pilares de una iniciativa mayor denominada Walmar 360 -véase recuadro-, se lanza en cada una de las plazas en las que la cadena tiene presencia en alianza con el sector público ya que estos organismos tienen conocimientos de proveedores que aún no han sido identificados por la cadena. “Contamos con proveedores que ingresaron por medio de este programa, y hoy se encuentran abasteciendo a las 29 sucursales de todo el país, incluso algunos están exportando sus productos a otros centros internacionales de la compañía”, detalla Carboni.
“El mes de la Tierra”, es, según explican, la iniciativa más fuerte que busca potenciar su potencial como agentes de cambio a partir de convertir a sus tiendas en espacio de educación y promoción de hábitos más saludables. Por este motivo, buscan promover entre sus clientes hábitos responsables de consumo, invitándolos a convertirse ellos también en agentes de cambio, incorporando gradualmente aspectos de sustentabilidad en sus decisiones de compra.
El surtido de los productos promocionados en el marco de esta iniciativa fueron seleccionados por el cumplimiento de determinadas características tales como: menor consumo de agua u energía en su proceso productivo, reutilización de elementos que habitualmente se hubieran convertido en residuos y productos libres de ingredientes nocivos para el medio ambiente. De esta forma, más de 480 productos fueron exhibidos en un lugar preferencial del piso de venta, acompañados con señalítica y cartelería especialmente diseñada.
“En esta tercera edición vemos un cambio en el comportamiento del consumidor. Percibimos un crecimiento de la conciencia ecológica que premia con su decisión de compra este producto –se enorgullece Carboni-. Por lo cual, lo que vamos hacer, teniendo en cuenta que la respuesta está siendo muy positiva, es ver cómo podemos darle mayor visibilidad a esta iniciativa que este año incluyó a las tiendas Changomas”.
Finalmente, las empresas que forman parte de la cadena de proveedores, se suman a un nuevo tipo de relación, concebida como estratégica, en la que reciben conocimientos y conocen experiencias que, traducidas en prácticas propias, pueden ser factor de competitividad no solo frente a la empresa mandante sino ante cualquier otra. Es evidente que, ya sea por estos argumentos u otros, las empresas proveedoras de diversos tamaños -no hay que olvidarse que la mayoría de las empresas proveedoras son PyMEs-, requieren este tipo de competencias si quieren ser seleccionadas como parte de cadenas de proveedores de grandes empresas.
Al final del día, se trata de encontrar el valor de la cadena del valor, dando cuenta de mercados cotidianamente más exigentes a la hora de determinar quiénes serán los titulares y quiénes quedarán rezagados en este partido que en América Latina recién está comenzando a jugarse.
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