Una nueva generación de mejores prácticas basadas en la gestión de la triple línea de resultados surge para demostrar los beneficios de integrar la sustentabilidad al negocio. Las empresas más responsables revelan sus estrategias en tiempos de emergencia ética, ecológica y social. Banco Galicia, Gas Natural Ban y Grupo Los Grobos, líderes y modelos a seguir.
Por tercer año consecutivo Visión Sustentable presenta la Encuesta de Gestión y Estrategia en RE, una investigación a escala nacional sobre la gestión y la estrategia en Responsabilidad Empresaria (RE) que llevan adelante las empresas argentinas -de capitales nacionales, extranjeros, grandes, medianas y pequeñas de todas las industrias-, sus inversiones en RE y quiénes son y qué lugar ocupan los responsables de incorporar de manera transversal a todas las áreas las políticas de sustentabilidad.
No se trata de un ranking, sino de una tabla de posiciones confeccionada sobre la base de datos aportados por las propias empresas e información pública y de mercado. Sobre una base de 160 compañías encuestadas, 95 respondieron a los requisitos básicos del formulario y sus respuestas se reflejan en todo el informe. Por último, el objetivo final que nos hemos propuesto es mostrar, de la manera más objetiva, si la RE ha logrado traspasar los límites de un área puntual transformando a la estrategia corporativa en “estrategia de sustentabilidad”, donde cada decisión se convierte en una oportunidad para la creación de valor, económico, social y ambiental.

“Para determinar las cuestiones clave sobre las que se asienta nuestra estrategia de RE no es suficiente con llevar adelante el negocio de manera responsable. Consideramos que debemos utilizar nuestras habilidades y experiencias adquiridas para dirigirnos a las cuestiones sociales y medioambientales que van más allá de la compañía y su sistema de operaciones”, responde Gabriela Grobocopatel, directora y encargada de la estrategia de Sustentabilidad de Grupo Los Grobo, ante la pregunta de cuáles son los temas fundamentales que determinan su agenda en este terreno. La compañía agroindustrial manejó un presupuesto de RE de U$ 413.000, entre sus operaciones de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que representa el 1,6 por ciento de la utilidad anual del Grupo.
Luego de tres años de mejores prácticas e innovación ininterrumpida en la gestión de sus negocios, Grupo Los Grobo, junto con las argentinas Arcor –principal productos de caramelos del mundo- y Banco Galicia –principal banco minorista- y la compañía energética Gas Natural Ban, lideran el camino de reconversión empresaria nacional hacia el desarrollo sostenible. Los siguen Manpower, Grupo Sancor Seguros, Natura, Telefónica, Mapfre Compañía de Seguros, Nobleza Piccardo, Pepsico, Quilmes y una lista de más de 95 empresas que sellaron su compromiso con la sustentabilidad al abrir las puertas de su gestión a todos sus stakeholders.
En tiempos de emergencia ecológica y social, crisis de la ética empresarial y exigencias cada vez más alta de los consumidores y los mercados financieros, el retorno para los accionistas es sólo una dimensión más de la superioridad de una empresa. Las compañías que participaron de la Encuesta de Gestión y Estrategia en RE 2010 así lo entienden. La transparencia, el buen gobierno corporativo, la responsabilidad ambiental, el servicio a otros grupos de interés, la rendición de cuentas a las comunidades locales y la provisión de productos y servicios responsables -además de un retorno de las inversiones para los accionistas- son desafíos ya asumidos.
Por este motivo, las empresas líderes en el mundo han creado áreas específicas vinculadas a la máxima instancia de decisión con una visión estratégica. A partir de los datos obtenidos por la Encuesta Visión, podemos afirmar que las compañías argentinas han internalizado esta necesidad al contar, en el 95 por ciento de los casos, con un responsable específico; más aún, el 61,53 por ciento de ellas cuenta con un área específica de RE (58% tiene nivel gerencial y el 30% directivo), y el 77% participa siempre o a veces de las reuniones de Directorio, -un 12 por ciento más que en 2009-, mientras que el 23% aún no lo hace. Asimismo, un 84% de ellas manifiesta contar con un presupuesto anual asignado, a pesar que sólo un 32% comunica la inversión que realizan.

Por otra parte, en la investigación que realizamos durante 2010 se incluyeron indicadores para determinar las principales barreras que se les presentan a las compañías a la hora de implementar un modelo de gestión en RE. El 68 por ciento manifestó tener inconvenientes ya sea por falta de: presupuesto, cooperación inter áreas, recursos humanos, dispersión geográfica de la organización, entre otros, mientras que, el 32 por ciento de los responsables manifestó no tener inconvenientes a la hora de instalar el modelo de sustentabilidad de manera transversal; tal es el caso de Arcor, Natura, Coca Cola, Dow, Novartis, Telefónica, Telecom, entre otras.
Los resultados de la encuesta de este año reflejan una consolidación del mercado en varios sentidos: continuidad de los programas internos y externos, asignación de mayores presupuestos, relaciones más estrechas con su cadena de valor, como el caso de Loma Negra y Banco Galicia que comenzaron con el Programa Valor de AMIA-FOMIN con una inversión de U$ 50.000 con el fin de que sus proveedores claves incorporen sistemas de gestión dentro de sus procesos; o el caso de Manpower que profundizó el nivel de diálogo con sus proveedores e implementó un taller teórico práctico sobre RE.
Teleco, Telefónica, Ledesma, Monsanto, Unilever, Banco Francés, Sancor Cooperativa Lta., IBM, Bridgeston, entre otras, aplican metodologías de medición que siguen estándares internacionales y evalúan los resultados, no sólo de sus programas de RE, sino también de las estrategias generales y el índice de impacto en sus negocios -basados en los Indicadores del Global Reporting Initiative (GRI), así como sistema de desarrollo propio o de consultoras (Grupo Andreani, Zurich, Odebrecht, Mastellone Hnos, Kraff Food)-.


Los problemas ocasionados por el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales intensificaron la atención de los consumidores, organizaciones ecologistas y entes reguladores sobre la huella ambiental de las corporaciones: emisión de gases con efecto invernadero, contaminación por residuos y uso eficiente del agua y la energía. Ante este escenario el sector corporativo deberá desarrollar sistemas que midan y gestionen el uso de los recursos no renovables en todo el ciclo de vida de sus operaciones y productos. Casos emblemáticos como los de Coca Cola, Kimberly Clark y Unilever sirven de ejemplo sobre los avances que se han logrado en este sentido durante los últimos cuatro años. De acuerdo a los resultados de la Encuesta el 53,6 por ciento de las compañías busca lograr un impacto ambiental cero a partir de una estrategia definida mientras que el 18,86 posee alguna norma que regule la ecoeficiencia o el tratamiento de residuos y monitorea con el fin de disminuir el consumo de los recursos no renovables.

Además del factor ambiental las compañías deberán medir y gestionar el impacto de sus operaciones en las comunidades donde actúan. Sin embargo, el 41,5 por ciento de los responsables de área consideran que faltan crear herramientas de management que permitan medir cualitativamente y cuantitativamente la inversión social mientras que un 28,3 considera que ya existen suficientes, sólo que no se las aplica correctamente.
El Balance Social es un instrumento a través del cual la empresa puede aplicar una estrategia de RE a la gestión integral de su negocio, de manera gradual, ordenada y sistematizada como proceso de mejora continua. Pero sobre todo, es una herramienta clave de comunicación con el que cuenta la compañía para informar a sus stakeholders sobre sus actividades y resultados anuales en términos económicos, laborales, medioambientales y sociales, de manera tal que esta información sea medible y comparable año tras año. Así lo entiende el 73,54% de las compañías encuestadas, incluso el 35% lo hace desde hace 5 o más años. Sin embargo, sólo un 62% lo confecciona de acuerdo a metodologías aceptadas y reconocidas internacionalmente como el Global Reporting Initiative (GRI), Accountability, normas del Instituto Ethos o similares; incluso sólo el 22% de los Reportes publicados cuenta con verificación externa, punto fundamental que debe ser tenido en cuanta por la gran mayoría de las empresas del país.


Es probable que los mayores obstáculos para la transformación organizacional hacia esta nueva manera de ver y hacer negocios sean la falta de compromiso del presidente ejecutivo, medidas cortoplacistas, falta de herramientas de management para la toma de decisiones, entre otros factores. Sin embargo, existen compañías que están dispuestas a asumir el riesgo y rediseñarse bajo los preceptos de la sustentabilidad. Son organizaciones que aprenden sobre la marcha, diseñan, mejoran, vuelven a empezar. Fijan estándares en categorías que van desde la gestión ambiental y el manejo responsable de sus proveedores hasta la gestión del impacto social que generan en su operación. Los casos de Arcor, Los Grobos, Gas Natural Ban, Banco Galicia, Grupo Sancor Seguros, Manpower, Unilever, Nobleza Piccardo, Natura y Kimberly-Clark, son ejemplos del nuevo liderazgo que definirá la forma de hacer negocios en el siglo XXI.

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