El Dr. Abel Albino es el creador de Fundación CONIN, una organización civil que comenzó en Mendoza y ya cuenta con 27 centros en Argentina y 5 en el exterior para luchar contra la desnutrición infantil. Coca-Cola y Renault, entre otras empresas, apoyan el proyecto desde sus comienzos para hacerlo sostenible en el tiempo.
Generar políticas públicas es uno de los objetivos principales que se fijó Abel Albino cuando abandonó su futuro en la biología molecular y volvió al país luego de escuchar a Juan Pablo II decir que había que trabajar por los más necesitados. "Durante mi residencia en Pediatría, un profesor me enseñó que la desnutrición es la única debilidad mental que se puede prevenir y de esta manera me estaba marcando mi meta hasta el final de mis días", cuenta en un tono pausado casi 40 años después.

Replicando el modelo chileno que aquel profesor, Fernando Monckeberg, creó en 1993, fundó el primer centro de lo que hoy es Fundación Conin, -Cooperadora para la Nutrición Infantil-, una organización civil que comenzó en Mendoza y que cuenta con 27 centros en Argentina, y cinco en el exterior -Paraguay, Chile, Perú, México y Gambia-, y cuyo objetivo central es derrotar la desnutrición infantil a partir de la educación del niño y la familia, la capacitación de futuros profesionales y de instituciones y la investigación.
Para que la idea no se desvirtuara los centros funcionan como franquicias solidarias de la Fundación madre, se los capacita, se le dan manuales, programas y se les enseña cómo ser autosustentables. “Tenemos que preservar el cerebro del niño el primer año de vida, alimentarlo y estimularlo -enfatiza el responsable de que 2.500 chicos amanezcan con un futuro mejor y que 13.000 personas puedan salir adelante- Tenemos que entender que la desnutrición es el resultado final del subdesarrollo. Para resolverla, hay que darle un abordaje integral a los problemas que dan nacimiento a la pobreza”.
En el primer centro Conin, hoy funcionan el Centro Modelo de Promoción y Prevención de la Desnutrición Infantil El Plumerillo y el Primer Centro de Recuperación de Lactantes Desnutridos Madre Teresa de Calculta. En este Centro recuperar a un desnutrido cuesta por día US$ 3, mientras que en el Centro Conin Chile sale US$ 30 y en un Hospital Público le cuesta al Estado alrededor de US$ 300. A su vez, otro estudio que realizó la Universidad Nacional de Cuyo, determinó que Conin, atendiendo a 250 chicos, le significa un ahorro de US$ 250.000 anuales al país, porque disminuye la morbilidad y la mortalidad, a la vez que aumenta la escolarización de los padres e hijos y disminuye la violencia.
Luego de invertir prácticamente todos sus bienes en post de este sueño llegaron las recompensas. Coca Cola le donó un edifico de US$ 350.000, firmó un acuerdo con Renault a partir del cual le entrega un edificio por año hasta llegar a los diez (aún le quedan 3), mientras que Telefónica de Argentina solventó el equipamiento. “Cuando comencé me dijeron que estaba loco. Hoy tengo intendentes que quieren implementar este modelo en sus comunas y llegar a esa masa crítica. Esa, que logra que las políticas públicas finalmente cambien”.
Según Albino, el aporte que recibe de las empresas privadas es mucho e importante para lograr sus objetivos. En Coca-Cola de Argentina iniciaron el compromiso con la educación hace más de dos décadas y comparten con CONIN la misión de promover cambios que perduren a largo plazo, por eso eligieron trabajar con ellos desde el año 2004 para la construcción del Centro Educativo Modelo, orientado a prevenir la desnutrición infantil desde la educación del grupo familiar en Mendoza. Allí se desarrollan talleres de estimulación temprana para niños y cursos de alfabetización, informática, tejido, además de capacitar a más de 2.300 chicos y madres para evitar la desnutrición infantil.

“Está comprobado que con acciones de prevención pueden evitarse casos serios de desnutrición así como reducir las graves implicancias asociadas a este flagelo”, asegura Silvina Bianco, gerente de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola de Argentina, que una vez construido el Centro, continúa apoyando a través de becas para que más niños y madres puedan recibir las capacitaciones y asistencia integral.
De manera similar, en el 2001, Renault Argentina alineó sus objetivos con los de la Fundación para trabajar en un plan duradero y de largo plazo. En un primer momento vio que una de las necesidades primordiales de CONIN era contar con un lugar adecuado para desarrollar todas las actividades de su primer Centro en Mendoza, para más tarde repetir esta modalidad en otras zonas del país.
“En la actualidad, una vez que está definida la zona en la que se instalará un Centro de Prevención, se busca una ONG responsable que pueda demostrar la capacidad para llevar a cabo el proyecto en todos sus aspectos. Luego se construye el inmueble en conjunto con la ONG y la compañía solventa todos los gastos para su acondicionamiento”, remarca Gustavo Fosco, director de Asuntos Públicos y Comunicación de Renault Argentina. Los centros cuentan con 2 o 3 consultorios según el caso, una sala de usos múltiples y cocina, además de otros espacios alternativos. Desde la Fundación Renault se ocupan de evaluar periódicamente el funcionamiento de cada centro y de la ONG que lo tiene a su cargo. “Es un proyecto del cuál no nos desvinculamos una vez que ha sido finalizada la construcción, sino que hacemos el seguimiento y estamos al tanto de los resultados”, asegura el directivo.

Entre becas y donaciones, muchas empresas son las que apoyan el proyecto de vida del Dr. Albino. Capsa-Capex y Alparamis otorgaron un edificio situado en la localidad de Vicente López y otro en San Isidro, ambas en la Provincia de Buenos Aires; la compañía Perezcarmona disolvió una empresa y repartió las utilidades: un 50% para ocho OSC’s y la otra mitad para CONIN. También Disco - VEA donó el edificio situado en frente del Centro de Mendoza para que las madres que tienen a sus hijos ahí tengan donde quedarse. “La gente del campo mantiene todo lo necesario para hacer las reuniones anuales con traslados y demás gastos de todos los centros del país”, remarca Albino, mientras que Aerolíneas Argentinas trajo un avión para que 100 chicos de la Fundación pudieran dar una vuelta por primera vez.
A su vez, se puede colaborar con Fundación CONIN participando en: Padrinazgo Centro de Prevención, implica un aporte de $ 260 mensuales para apadrinar a un niño que asiste al Centro brindándole la oportunidad de recibir educación y asistencia alimentaria, tanto al niño, como a su familia; Padrinazgo Centro de Recuperación, con la donación de $ 4.600 mensuales apadrina a un bebé del Centro de Lactantes Desnutridos al mismo tiempo que se le brinda alimentación y educación a la madre. Asimismo, se tiene la posibilidad de realizar aportes mensuales voluntarios o débitos por única vez -para más información ingrese a: http://www.conin.org.ar/colabora.php-.
“El peor enemigo de la solidaridad es la desconfianza. Si uno genera confianza, hay mucha gente solidaria en nuestro país”, remarca el creador de CONIN. En 2007, El Dr. Abel Albino fue declarado Ciudadano Ilustre de Mendoza por la Cámara de Diputados de esa provincia. Reconocimiento a su labor contra la desnutrición infantil y que dicha cámara no otorgaba hace aproximadamente 25 años.

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