Duke Energy promueve la participación de sus empleados en la mejora de los procesos productivos a partir de su programa Mejora Continua. Desde su inicio se implementaron 151 iniciativas.
Que una máquina funcione con mayor potencia a un menor costo, que no haya errores en la carga de datos. Son apenas dos ejemplos concretos de la iniciativa del personal para resolver problemas de la compañía. De eso se trata Mejora Continua, el programa de Responsabilidad Empresaria (RE) que Duke Energy, la generadora y comercializadora de energía eléctrica y gas natural, desarrolla por quinto año consecutivo y que tiene como objetivo central impulsar a todos sus colaboradores a que incorporen una actitud superadora en las acciones que emprendan, bajo el criterio de empleados libres y autónomos para implementar mejoras que simplifiquen los procesos existentes.

“La visión y plan estratégico de la compañía es mejorar los procesos involucrando a todo el personal para lograr un alto desempeño -explica Florencia Romero, gerente de Recursos Humanos y líder del proyecto-. Por eso, buscamos una superación permanente de la persona a partir de que comprenda que todo se puede hacer mejor”.
Mejora Continua se enmarca dentro de la política de Responsabilidad Empresaria que posee Duke Energy a nivel global. De esta forma se genera una sana competencia entre grupos de colaboradores -no más de cuatro integrantes elegidos por ellos mismos- que se dedican a mejorar aspectos de las actividades de la compañía. Cada grupo considera los factores que contribuyen a definir un problema o efecto determinado, estudia la problemática, considera y discute posibles mejoras y propone soluciones.
Este año participaron 28 empleados y se presentaron ocho proyectos que proponían una mejora concreta, con resultados económicos y tiempos de ejecución. A su vez, todos los proyectos cuentan con un sponsor que es una persona de la compañía con cargo gerencial quien coordina. “Esto genera actividades inter áreas, ya que se debe negociar con los otros departamentos para ver si están de acuerdo en implementar la propuesta”, detalla Romero. Finalmente, un comité evaluador conformado por directivos de la empresa en Argentina, es el responsable de elegir dos proyectos ganadores por año. El premio consiste en $ 8.000 para cada uno de los integrantes y un viaje a Houston para compartir una cena con el presidente de la compañía y los integrantes de los proyectos ganadores de otras filiales.
La petrolera americana no cuenta con un área específica de RE; los temas son tratados por un Comité de Responsabilidad Social Empresaria, presidido por el presidente de la empresa, coordinado por la jefatura de Comunicaciones e integrado por la gerencia de cada departamento, quienes actúan como los facilitadores en la implementación de los programas de RE.
Según explican en la compañía todos los miembros del Comité deben participar activamente en la búsqueda y selección de proyectos institucionales. Una vez aprobados, el líder del proyecto es responsable de la puesta en marcha, de fomentar la participación de las partes involucradas, gestionar el presupuesto, efectuar el seguimiento y presentar reportes de gestión, resultados e indicadores.
Ricardo Vega trabaja en la Central Térmica Alto Valle de Neuquén en el sector de Ingeniería y Planificación Operativa (IPO), es licenciado en información y resultó uno de los ganadores con su proyecto “Operación óptima de los quemadores en la Central Térmica”, que presentó junto a otros tres integrantes de Buenos Aires.

La iniciativa consistía en un análisis profundo del equipamiento para que sea redituable y genere más energía. “Había que darle más potencia a una máquina, a un menor costo”, explica Vega, quien ha presentado otras iniciativas que si bien se implementaron no resultaron ganadoras. “Es una experiencia enriquecedora porque te abre la cabeza a que todo puede ser mejorable y la empresa te da esa libertad de poder hacer cosas dentro de tu ámbito de trabajo”, enfatiza Vega y asegura que se debe romper el mito que “para hacer una mejora hay que invertir plata”.
En el área de Comercialización de Gas Natural, Mariano Aguirre, analista comercial senior, planteó una nueva manera de informatizar un sistema de despacho de gas que hasta ese momento realizaban a través de planillas de Excel, que posteriormente se enviaba vía mail a todos los destinatarios involucrados, y que por ser de carga manual tenía errores.
La forma de resolver el problema fue diseñar una aplicación en una plataforma PeopleSoft, que ya utilizaban en la empresa, que evita errores humanos en la carga manual. “Nosotros compramos gas a productores y vendemos a las industrias. Este sistema permite optimizar el despacho ya que al tener todos los precios de las operaciones en pantalla nos facilita la operación diaria y nos trae ventajas económicas”, asegura Aguirre, que por primera vez presentó un proyecto junto a otros tres empleados de Buenos Aires.
Vega y Aguirre tuvieron la oportunidad de viajar en mayo de este año a Casa Central y vivir “una experiencia enriquecedora y motivadora en el ámbito profesional y personal”, afirman ambos. Asimismo, en ese encuentro propusieron que en la intranet de la compañía se publicara su proyecto ganador para que el resto de las filiales pudieran conocerlo e implementarlo.
Ahora, ¿qué ocurre con aquellas iniciativas que no resultan ganadoras? Según explican en la compañía se implementan igual, siempre y cuando signifiquen una mejora de los procesos internos. “Safety Report es el caso de un proyecto que no ganó y que, sin embargo, se replicó en varios países porque apoya la cultura de la seguridad”, explica Romero. Básicamente se trata de un sistema digital donde cada persona reporta cuasi accidentes. Cada empleado accede desde su computadora y comunica cualquier desperfecto que acontece en su ámbito, desde una cortina floja que podría caer hasta el no uso de cascos en determinadas áreas. De esta manera, se comunica al departamento adecuado y éste toma las medidas correspondientes.

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