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Octubre 2009
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Maternidad Sustentable

En la provincia de Jujuy, el Doctor Jorge Gronda creó el Plan de Maternidades Sustentables que permite a las madres de menos recursos acceder a un parto digno y ayudar a disminuir el índice de mortalidad materna. Su clínica factura 2 millones de pesos al año y ya 50.000 mujeres se atienden bajo este sistema.

En Jujuy, una provincia que tiene 15.000 partos al año, de los cuales 8.000 no pueden acceder a un parto digno, el Dr. Jorge Gronda, médico y dueño desde hace 20 años del Centro Ginecológico Integral (CEGIN), lanzó el Plan de Maternidades Sustentables, cuyo objetivo principal es lograr que madres de bajos recursos tengan acceso a un parto digno al mismo tiempo que se logra disminuir el índice de mortalidad materna en la provincia.

El doctor Jorge Gronda, ideólogo del Plan Maternidades Sustentables.
El doctor Jorge Gronda, ideólogo del Plan Maternidades Sustentables.
CENTRO GINECOLÓGICO INTEGRAL
PROGRAMA: Plan de Maternidades Responsables.
INICIO: 2007
OBJETIVOS: que madres de bajos recursos puedan acceder a un parto digno y ayudar a disminuir el índice de mortalidad materna.
LOGROS: 50.000 personas están adheridas al sistema.

Esta iniciativa surgió hace dos años de la demanda de las personas. “Una de las pacientes me preguntó qué hacía cuando supo que estaba embarazada y al salir de la clínica la ví en un local de electrodomésticos pagando un televisor en cuotas”, recuerda Gronda. De esa situación surgió la idea de que si podía pagar un televisor en cuotas, de la misma forma podía pagar su parto.

De esta forma las pacientes que no tienen obra social, a través de un ahorro previo en cuotas accesibles de $ 200 cada una, logran reunir dinero para el momento que tengan que dar a luz. “Les propusimos a las pacientes un sistema de ahorro previo que comienza a partir del primer mes del embarazo y que cuando cumple los 9 meses tiene cubierto el costo total del parto en el lugar que ella elija”, detalla el profesional y agrega que esto lo lograron gracias al número de pacientes que tienen. “En la provincia de Jujuy logramos un acuerdo con sanatorios privados, a partir del cual bajaron el costo del parto de U$ 2.000 a U$ 700”.

Según cifras publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación el índice de mortalidad materna por parto en la Ciudad de Buenos Aires es de cuatro cada 100.000 bebés nacidos vivos, mientras que en la provincia de Jujuy es de 90 por cada 100.000 niños. “En América Latina se producen 11 millones de partos al año, de los cuales 600.000 acontecen en Argentina. Lo preocupante de esto es que el 50 por ciento de esas mujeres no cuentan con cobertura médica, con lo cual acuden al sistema público que está totalmente saturado. Por eso, nuestra idea es llevar adelante un proyecto de maternidades sustentables a nivel país como ya lo hicimos en Jujuy”, explica Gronda.

Cuando se le pregunta por el tipo de empresa que creó, asegura que el Centro Ginecológico Integral es una empresa social con fines de lucro que está adentro de las nuevas tendencias que aún no tienen una definición exacta para explicarlas.

Los beneficios de pertenecer

Conjuntamente con este sistema decidieron implementar el Sistema SER, un plan que les permitiera a estas mujeres ingresar a la clínica sin sentir vergüenza por su condición. En los consultorios del Sistema Ser, en el centro jujeño, cualquier persona puede asociarse pagando una cuota anual de 10 pesos. La afiliada recibe una tarjeta -que no es específicamente de una obra social ni de crédito, ni tampoco de una prepaga ni hay obligación de renovarla- y con ella accede a una consulta médica ($ 15), una ecografía ($ 35), un Papanicolaou ($ 30) o una cirugía de prevención (hasta $ 300) por la mitad del precio de la atención privada o menos. De esta forma -asegura el profesional- favorece la inclusión social de las pacientes a las que se les ofrece una mejor atención que la hospitalaria a bajo costo y, a la vez, permite que los médicos puedan vivir de su profesión. “Es un negocio social. Nos dimos cuenta que en vez de ir al final debíamos ir al principio de la cadena y hacer prevención y atención primaria. Y lo importante de esto es que no regalamos nada”, advierte el titular de este centro que hasta el 2007 facturaba $ 300.000 pesos al año y ahora asciende a $ 2 millones.

Gronda es médico desde hace 30 años. En su carrera ejerció en Buenos Aires y en Jujuy. Pero fue su paso por la Puna jujeña el que terminó de definir su perfil social. La tarea de prevención del cáncer de cuello uterino en las mujeres aborígenes del norte argentino y el convencimiento de que había que acortar la "brecha entre la medicina para ricos y la hospitalaria para los pobres" lo llevó a crear esta empresa sustentable que hoy cuenta con filiales en las localidades de Tilcara y de Abra Pampa.

“La sala de espera es un mosaico social, y es lo que más me gusta”, afirma Gronda, orgulloso de que puede ofrecer a las pacientes una infraestructura y atención médica más parecidas a las de las clases medias y altas que a las de sectores empobrecidos, a la vez que genera un negocio rentable del que viven 60 profesionales.

Está convencido que con su equipo logró romper varios paradigmas, brindando atención de calidad a bajo costo. "Creamos un esquema sustentable, donde el lucro pasa a ser un medio y no un fin -explica Gronda-. Nos dimos cuenta de que se genera mucho lucro, pero de a poco le fuimos perdiendo el miedo. Al principio sentía que perdía nobleza. Luego aprendí a perder la inocencia, pero intentamos no perder la integridad."

Por el perfil social de su emprendimiento recibió, en 2008, el Premio Mundial Empresarial y de Desarrollo que impulsan la Cámara de Comercio Internacional (CCI), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Foro Internacional de Líderes Empresariales (FILE) a las diez empresas privadas que estén trabajando para solucionar los problemas de pobreza a nivel global.

Actualmente el sistema SER cuenta con más de 50.000 personas adheridas, que pagando una cuota mínima tienen acceso a distintos servicios. “Con este sistema descubrimos una herramienta que puede servir para bajar los índices de mortalidad materna”, enfatiza el profesional, quien asegura que el trabajo que realizan es básicamente compartir información con las mujeres embarazadas al mismo tiempo que les ofrecen herramientas para que puedan afrontar el momento del parto.

Atrás quedaron sus ocho años de servicio en el sistema de salud pública, llego a ser jefe de residentes del hospital Pablo Soria de la Ciudad de Buenos Aires. De allí se fue dando un portazo y con denuncias: una mujer había muerto de frío mientras esperaba ser atendida. "La sala de espera es un mosaico social, y es lo que más me gusta", afirma Gronda, orgulloso de que puede ofrecer a las pacientes una infraestructura y atención médica más parecidas a las de las clases medias y altas que a las de sectores empobrecidos, a la vez que genera un negocio rentable del que viven 60 profesionales. “Lo más importante de todo es que en 20 años logramos que estos jóvenes profesionales entendieran que antes de ser médicos debían ser buenas personas y aprendieran a respetar a la paciente pobre”.

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